Sebastián Díaz (Hermosillo, 1995) se ha convertido en la voz y el rostro más visible de la familia Díaz en el día a día del Lucentum. Un año después de la llegada del grupo mexicano al club, el empresario, patrono de la Fundación y uno de los propietarios del primer equipo, hace balance de un proyecto que ha optado por integrarse en la estructura ya existente y crecer de forma progresiva.
Algo que ha llamado la atención en este primer año es que, pese a ser ustedes los propietarios, no han impuesto su modelo, sino que se han fusionado con el equipo directivo que ya estaba en el club. ¿Cómo ha sido esa convivencia?
Desde que se planteó el proyecto y se puso sobre la mesa, nosotros notamos, y creo que fue común en las dos partes, que compartíamos los mismos valores. También teníamos los mismos objetivos. Eso, para el que viene de fuera, da mucha tranquilidad.
Usted, su hermano y su primo son quienes representan a la familia Díaz en Alicante y llevan el día a día del proyecto. ¿Hasta qué punto están pendientes desde México y cuánto margen tienen para tomar decisiones?
Nos dejan hacer, pero están pendientes. Están contentos de cómo van las cosas. Van preguntando de vez en cuando, sobre todo mi padre.
Son muchas cabezas pensantes en esta directiva. ¿Cómo se toman las decisiones cuando hay tantas personas implicadas?
Cada uno tiene una responsabilidad en su área, pero nunca la decisión es solo de uno, sino de muchos. Se exponen los temas, se escuchan las opiniones y se debate. Yo creo que muchas cabezas piensan mejor que una. Aquí no hay un yo, predomina el nosotros.
Durante este primer año han cedido bastante protagonismo a quienes ya estaban en el club. ¿Por qué?
En el club hay gente con mucha experiencia. No veo recomendable llegar a un sitio y decir: "Ahora que estoy yo, todos fuera". Dani Adriasola, Ignacio Alonso y otras personas del club son los que mejor conocen el Lucentum y han pasado mucho, tanto en las buenas como en las malas. Objetivamente, saben más que nosotros. Ellos siempre han puesto el club por encima de sus intereses y nosotros somos parecidos en eso. Yo creo en el trabajo en equipo, tanto en la cancha como en los despachos.
Ya ha pasado un año y empiezan a apreciarse cambios. ¿Va creciendo el club al ritmo que esperaban?
No tenemos una varita mágica para cambiar las cosas en un segundo. Los procesos tienen que ser pausados porque, si no, pueden llegar a ser contraproducentes. Lo mejor es que duren el menor tiempo posible, pero siempre le recuerdo al equipo directivo lo que decía Kobe Bryant: lo importante es ser cada día una mejor versión de ti. Los pequeños objetivos son los que te llevan lejos. Si algo sale mal, aprendimos la lección y ya sabemos que por ese lado no es.
En unos días arranca la temporada y el equipo parte sin las cargas deportivas del pasado. ¿Qué espera de este nuevo proyecto?
El equipo tiene buena pinta. Sería importante empezar con el pie derecho.
El recuerdo del año pasado aún escuece.
Fue una tortura, sobre todo el final. Uno de mis compromisos es que no se vuelva a repetir nunca más. Es algo que no vimos venir.
¿Hasta dónde se implica usted en las decisiones deportivas?
Confiamos plenamente en Armando Guerrero, que es nuestro director deportivo. Mi hermano y mi primo Roberto sí siguen un poco más el tema deportivo, dan su opinión e investigan jugadores.
¿Qué es lo que más le gusta del actual equipo?
Que tiene garra. Eso es algo que se ve en la lucha por los rebotes. Me gusta lo que veo, un equipo con actitud y con hambre. No hay diferencia entre la primera unidad y la segunda. Diría que no hay ni siquiera primera. Un día puedes salir con un cinco inicial y al siguiente jugar con otro y no se nota.
A Pedro Rivero no lo conoció en su anterior etapa, en la que fue un líder en la cancha y el banquillo. ¿Qué le está pareciendo como entrenador?
Había oído de él, pero desde el primer momento ves que es una persona entrona, con carácter y directa. Me gusta mucho que esté tan centrado y enfocado en querer que los jugadores sean mejores día a día.
Otro de los cambios en el club ha sido la confirmación de Ionut Georgescu como director de Operaciones. ¿Qué aporta al proyecto?
Es un ejemplo de lo que queremos: contar con las mejores personas en los puestos en los que más nos pueden ayudar. Tiene contactos, conocimiento, capacidad y pasión. Queríamos involucrarlo más en el club porque ayudará a mejorarlo.
Uno de los aspectos que llamaron la atención cuando se hicieron cargo del club era su deseo de realizar sinergias con el equipo mexicano de su propiedad. ¿Qué se puede exportar del baloncesto mexicano?
Es verdad que el pabellón nos limita, pero sí se puede traer algo del show para convertir el día del partido en una experiencia global. Ya tenemos las pantallas nuevas y eso nos va a ayudar a crear diversión y entretenimiento. Podemos hacer concursos de tiros de media cancha, de triples, gincanas, jornadas temáticas, actuaciones en el descanso... Hay muchas actividades que se pueden hacer para darle entretenimiento al espectador.
El aficionado europeo es muy pasional y no siempre está de humor para otra cosa que no sea ganar. ¿Cómo se conjuga eso con el entretenimiento?
Bueno, al final se trata de pasarlo bien. Habrá que saber elegir qué hacer en cada momento. Le diremos al equipo que vaya ganando siempre para que la gente esté contenta.
Siempre han destacado la importancia de conectar con el sector empresarial alicantino para hacer crecer el proyecto.
Es curioso, pero a veces que el equipo tenga un buen comienzo ayuda porque se abren más puertas. No paramos de buscar gente que se quiera sumar. Uno de nuestros objetivos es generar comunidad: hacer que las empresas se puedan sumar y, asimismo, que ellas mismas puedan beneficiarse. Hacer que el Lucentum pueda facilitar negocios entre ellas.
El Lucentum no tiene rival deportivo en la ciudad ni en la provincia. ¿Pueden ser los aficionados al baloncesto del resto del territorio la vía para crecer socialmente?
Por supuesto. Esa comunión con ciudades grandes cercanas, a media hora de camino, es algo que buscamos. Por eso, para ser atractivos, queremos que el desplazamiento a Alicante desde Benidorm, Elche o Elda sea para algo más que ver un partido. Alicante no tiene una población exagerada, pero la provincia tiene dos millones de habitantes. Somos los únicos que podemos acercarnos a la cima y hay que explotar eso. Para nosotros es fundamental.
¿Qué opinión tiene de la afición del Lucentum?
Es muy fiel y apasionada. Espero no dejarla nunca decepcionada. Creo que el equipo les va a ilusionar porque esa garra que transmite se va a permear a la grada.
