El Horneo Alicante ha decidido dejar atrás la etapa de gestión con la que llegó hasta la Asobal para construir un club profesional, saneado y con los pies bien puestos en Alicante. La asamblea extraordinaria celebrada este jueves en el auditorio del NOBO fue el escenario elegido para dar ese paso, con la renovación por unanimidad de la junta directiva entre cerca de medio centenar de socios.
El cambio más visible llega con la entrada de Manuel Palomar como vicepresidente. El exrector de la Universidad de Alicante se suma a un proyecto que busca prestigio y conocimiento, pero también gestión real.
Le acompañan como vocales dos empresarios de la ciudad, Perfecto Palacio y Miguel Quintanilla, ambos vinculados al deporte en el pasado, unas incorporaciones que dejan clara la intención del club de mirar hacia el tejido económico alicantino en busca de respaldo y de ideas.
"No estamos presentando únicamente una nueva junta, estamos iniciando un nuevo modelo de club", resumió el presidente, Pepe Sánchez, dejando claro que el reto ya no pasa solo por competir en Asobal.
"El objetivo es construir una institución fuerte, profesional, económicamente saneada y estrechamente vinculada a Alicante, capaz de garantizar su futuro durante muchos años", sentenció.
El movimiento en los despachos llega después de que el club dejara resuelto el otro gran pilar de su reestructuración, el de la dirección ejecutiva y deportiva, con el nombramiento de Abraham Rochel como director general, cargo que compatibilizará con el de director deportivo.
Sánchez fue claro al explicar el porqué de este giro. Alcanzado el ascenso y consolidada la permanencia, tocaba ahora resolver la parte menos vistosa pero más determinante, la de sostener el proyecto en el tiempo.
"El ascenso nos llevó a la Asobal, pero la profesionalización será la que nos permita permanecer en ella", afirmó, insistiendo en que el club quiere dejar de hablar solo del equipo para empezar a hablar de la institución.
La hoja de ruta que maneja la nueva directiva pasa por profesionalizar la gestión, sanear las cuentas, ser más transparente y estrechar el vínculo con la sociedad alicantina.
Es el discurso habitual de cualquier club que quiere ordenarse, pero no lo era tanto en un Horneo que durante años se manejó con otros criterios. "Un club de Asobal no puede gestionarse con criterios del pasado, necesita planificación, estructura, responsabilidad y una visión a largo plazo", señaló Sánchez, convencido de que el anterior modelo de gestión era inviable en la élite.
El otro gran objetivo pasa por acercar el club a la ciudad, crecer en masa social, reforzar la cantera y tender puentes con colegios, universidades y empresas para atraer patrocinadores y nuevas vías de financiación.
Ahí es donde encajan Palomar, Palacio y Quintanilla, no como fichajes de escaparate sino como piezas que el club cree útiles para ese propósito. "No hemos buscado únicamente personas de prestigio, hemos buscado profesionales capaces de aportar gestión, experiencia y una visión estratégica", explicó el presidente.
Junto a los tres nuevos nombres, completan la junta Luis Fenoll, Trini Sampere, Vicente Antón, Santiago Sánchez y Laura Rodríguez. El Horneo, con Rochel al frente del proyecto deportivo y esta nueva estructura institucional detrás, quiere ser algo más que un equipo de balonmano para Alicante.
