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La segunda estrella de la selección española será recordada por muchos motivos y, entre ellos, por los récords que La Roja ha ido encadenando hasta levantar la Copa del Mundo. Entre los demoledores registros de pases o los aplastantes datos de posesión, destaca una marca histórica sobre la que se ha cimentado gran parte de su éxito: las siete porterías a cero conseguidas en una misma edición y una imbatibilidad de 650 minutos.

El récord de Unai Simón también tiene sello alicantino, pues uno de los responsables silenciosos de esta hazaña es el preparador de porteros Miguel Ángel España, hombre de confianza del seleccionador Luis de la Fuente y exguardameta del Hércules CF, Alicante CF y Orihuela CF.

La portería española logró una asombrosa marca de siete porterías a cero en ocho partidos, la mayor cantidad jamás registrada en una sola Copa del Mundo, además de establecer un nuevo récord de imbatibilidad: 650 minutos hasta que finalmente fue superada por el belga Charles De Ketelaere en los cuartos de final.

Si bien Unai Simón apenas ha tenido que intervenir con grandes paradas durante el campeonato gracias al excelso nivel de la zaga española y al juego coral del equipo, la mano del preparador se ha dejado notar en la toma de decisiones con balón y, sobre todo, en el juego adelantado del guardameta, un factor clave que evitó varios mano a mano en momentos decisivos que pudieron haber cambiado el rumbo del Mundial, como sucedió ante Francia y en la propia final adelantándose a Messi.

Miguel Ángel España (Madrid, 1973) debutó con el Rayo Vallecano en 1992, donde permaneció hasta 1998, pero fue en Alicante donde echó raíces y desarrolló buena parte de su carrera profesional.

Carrera en Alicante

El madrileño llegó al Hércules en la temporada 1998-99 para disputar la titularidad a Belman y Miguel Marí en un curso en el que el conjunto blanquiazul descendió a Segunda B y en el que únicamente disputó tres encuentros.

La grave crisis económica del club provocó que España se quedara sin ficha para la temporada siguiente, por lo que tuvo que ejercitarse al margen de la plantilla durante toda la pretemporada y el campeonato.

Lejos de rendirse, esperó su oportunidad con profesionalidad y volvió a hacerse con la titularidad en la campaña 2000-01, ya con Miquel Corominas en el banquillo. Defendió la portería herculana en 26 partidos antes de poner fin a su etapa en la entidad.

Su vinculación con Alicante, sin embargo, no terminó ahí. Una lesión de Miguel Marí en el derbi contra el Hércules obligó al conjunto celeste a acudir al mercado de urgencia. Su director deportivo, Dani Barroso, apostó por Miguel Ángel España, que se encontraba libre tras finalizar su etapa en el Hércules.

La decisión resultó un acierto. El guardameta permaneció cuatro temporadas en el Alicante CF, disputó 68 partidos oficiales y fue dirigido, entre otros entrenadores, por José Bordalás. Su etapa concluyó con el ascenso como campeón de Segunda B, dejando un excelente recuerdo en la afición.

Después volvió a cambiar de camiseta, pero no de provincia. En la temporada 2005-06 fichó por el Orihuela CF, donde también dejó una gran huella. El club y numerosos aficionados han felicitado estos días a su exguardameta por el éxito alcanzado con la selección española.

Finalizada su carrera como futbolista, Miguel Ángel España colgó los guantes para iniciar una nueva etapa como entrenador de porteros en las categorías inferiores de la selección española junto a Luis de la Fuente. Con el paso de los años se convirtió en uno de sus colaboradores más cercanos, no solo en el trabajo específico con los guardametas, sino también como miembro de máxima confianza dentro del cuerpo técnico.

En enero de 2023 dio el salto a la selección absoluta masculina como entrenador de porteros. Desde entonces ha estado al frente de una de las mejores porterías del fútbol mundial, formada por Unai Simón, David Raya y Joan García.

Miguel Ángel España siempre ha mantenido un estrecho vínculo con Alicante, una provincia en la que desarrolló la mayor parte de su carrera como futbolista y donde dejó un gran recuerdo, especialmente por su etapa en el Alicante CF de José Bordalás.

Por todo ello, una parte de esta segunda estrella mundialista también lleva acento alicantino. No solo por las paradas que realizó Unai Simón durante el torneo, sino, sobre todo, por todas aquellas que, gracias al trabajo previo y a la preparación del equipo, nunca llegaron a ser necesarias.