El top del tenis mundial le debe mucho a Alicante. El mayor exponente de ello es Carlos Alcaraz, nacido en Murcia pero forjado como tenista de élite en Alicante, al igual que el australiano Álex de Miñaur (número 8 de la ATP), cuyos pasos por las pistas de la provincia quedan relegados a un segundo plano.
Alcaraz se convirtió este febrero en el tenista más joven de la historia en ganar los cuatro Grand Slams al vencer en el Open de Australia 2026 con solo 22 años.
El que fuera alumno de la Ferrero Tennis Academy de Villena hasta hace apenas unos meses puso en lo más alto el nombre de su pueblo natal, El Palmar, pero también el de Alicante por ser la mina donde se han formado algunos de los mejores tenistas del mundo.
Más allá de Alcaraz, De Miñaur (26 años) es otro producto salido de las pistas alicantinas, concretamente las del Club Atlético Montemar, aunque con una historia totalmente distinta marcada por la falta de apoyo a su carrera.
De madre alicantina y padre uruguayo, De Miñaur nació en Sídney y con cinco años volvió a España para establecerse en Alicante.
Allí empezó a jugar en el Club Atlético Montemar, dando sus primeros pasos como tenista.
Sin embargo, y como consecuencia de la falta de recursos económicos de sus padres (con un lavadero de coches), a los ocho años de llegar la familia tomó la decisión de regresar a las Antípodas.
Nadie hizo caso cuando la madre de Álex de Miñaur pidió una ayuda económica para que su hijo pudiese continuar su carrera como jugador de tenis.
Ni la Federación Española ni la Valenciana escucharon la historia de una familia que se tuvo que mudar a Australia para intentar salir a flote, frenando en seco la progresión del talentoso pequeño y poniendo en peligro la continuidad de su carrera.
"Nos tuvimos que ir de España y fue duro. No me gustó irme en absoluto. Estaba muy a gusto en casa. Fue algo que nadie de mi familia quería hacer, pero era un cambio obligado por los negocios y por la falta de recursos", explicó el tenista en una entrevista a este diario en 2016.
De nuevo en Australia, el joven notó un cambio en el entorno. Allí lo incorporan al sistema, le cubren gastos y torneos, y le ofrecen la estructura que España no le había dado.
Su madre, Esther Román, escribió en EL ESPAÑOL una columna de opinión en la que repasaba la historia de su hijo y lo frustrante que resultó esta falta de apoyo.
"El tenis es un deporte muy caro y fue muy frustrante lo que sucedió. Álex era el número uno de su categoría y además jugaba diferente, era el único que hacía cosas distintas. Hablando claro, era carne de patrocinadores. ¿Que ha tenido que ser en Australia? Pues no pasa nada, iré con la banderita australiana a la Copa Davis. Y sus abuelos también, por mucho que les duela", lamentaba.
Vuelta a Alicante
Pero antes de convertirse en la estrella que es hoy, tuvo que volver a Alicante después de que se les acabara el contrato de alquiler en el restaurante familiar y no quisieran renovárselo.
Tras muchos cambios de entrenador e inestabilidad en España, encontró al entrenador Adolfo Gutiérrez, del club 40-15 de Alicante, quien le llevaría al siguiente nivel.
Más adelante, una vez consolidado como profesional, el circuito le obliga a tener base en Europa y él mismo explica que esa base ha sido de nuevo Alicante, con su equipo instalado aquí y con su madre y parte de su familia viviendo todavía en la ciudad.
En plena pandemia de 2020, por ejemplo, pasó el confinamiento en Alicante.
Con el apoyo de Tennis Australia, sigue entrenando en Alicante cuando el exigente calendario se lo permite, pero con la oportunidad perdida de no poder representar a la provincia y a España en la élite tenística por no haber recibido el apoyo que sí tuvo en la otra parte del mundo.
