Pablo Verdú
Alicante
Publicada

El alicantino Cristhian Mosquera ha protagonizado uno de los movimientos más impactantes del mercado de fichajes europeo.

El Valencia ha traspasado al prometedor defensor, de 21 años, por 15 millones de euros, que podrían llegar hasta los 19, al Arsenal, uno de los clubes más poderosos de Inglaterra y del viejo continente.

La explosión futbolística de Mosquera, al que Colombia desea ver en su selección absoluta a pesar de que el sueño del futbolista es triunfar con España, ha estado siempre acompañada por la valentía de técnicos que apostaron de forma decidida por él, casi todos alicantinos.

Mosquera, hijo de padres colombianos, fue un talento precoz del que el fútbol alicantino apenas pudo disfrutar.

El campeón olímpico en París 2024 dio sus primeras patadas a un balón en Carolinas y Cañavate San Blas de fútbol sala antes de que el fútbol base del Hércules, dirigido por José Antonio Palomino, se fijara en él.

El defensa, aún en edad alevín, llamaba la atención por su físico, alto y delgado, pero sobre todo por su personalidad, colocación y dotes de liderazgo.

Fue imposible retener a un diamante en bruto. Y más en la situación de precariedad en la que se maneja el fútbol formativo del Hércules, salvo excepciones puntuales, desde hace décadas.

Mosquera, en el centro de la imagen, en las categorías inferiores del Hércules. Cedida

"Era un chico ágil, rápido y con una zancada enorme. Deseaba jugar siempre con los de su edad porque quería divertirse", recuerda José Antonio Palomino, exdirector de la cantera del Hércules, que lamenta que el club no pudiera hacer nada para evitar su salida al Valencia.

"En edad alevín se renueva año a año. Nosotros, en ese momento, apenas teníamos proyecto porque el primer equipo acababa de caer a Segunda B", explica Palomino, que recuerda que ese mismo año se fueron del club con destino a Valencia y Villarreal otros grandes proyectos de jugadores como Carlos Mangada, entre otros.

Palomino guarda un "excelente recuerdo" de Mosquera y de sus padres, a los que define como "personas correctas y agradecidas". "No me extraña en absoluto su progresión, porque ha sabido aprovechar el momento cuando los entrenadores han apostado por él", reflexiona.

Fue durante esa etapa en el Hércules cuando Mosquera coincidió con otro mito del club alicantino. Manolo Jiménez, gran artífice del ascenso a Primera en el curso 1995-96, tuvo al jugador a sus órdenes durante varios meses en unas sesiones de tecnificación que impartió en el antiguo estadio de Foietes de Benidorm.

"Venían 10 chicos del Hércules, cinco del Elche, del Benidorm, Guardamar… Eran jornadas para mejorar los movimientos en el campo de los niños que complementaban a los entrenamientos que hacían con sus equipos. Físicamente era un palillo, muy fino, pero listo, rápido y lo pillaba todo. Tenía unas condiciones técnicas muy buenas", recuerda Jiménez.

Fue precisamente en esas jornadas donde saltaron todas las alarmas de los cazadores de talentos de la zona.

"Vino un representante, Salvador Maestro, muy vinculado al Valencia, y me preguntó por él. El resto ya se sabe…", señala el entrenador extremeño, quien ha seguido en contacto con el futbolista en las ocasiones en que ha jugado con la selección o con el Valencia en la provincia de Alicante.

"Es muy buen chico, educado, atento y cariñoso. ¿Si me imaginaba que iba a llegar a la cima? A lo largo de una carrera trabajas con muchos chicos con talento, buenísimos, pero llegan tan pocos… Le veías cosas diferentes, pero con esas edades no piensas en eso. Pueden pasar tantas cosas. Sólo en tratar de ayudarles a mejorar", reflexiona el técnico.

Salto a la élite

De nuevo un técnico alicantino, en enero de 2022, se cruzó en su camino para propulsar la carrera de Cristhian Mosquera de forma definitiva.

José Bordalás, entonces entrenador de un Valencia en decadencia y crisis institucional, no tembló para convocar al central, con apenas 17 años, para el partido de Copa del Rey ante el Atlético Baleares. Tres días después, Mosquera debutaba también en Primera en Mestalla ante el Sevilla.

"Desde que lo llamamos a entrenar con el primer equipo llamó la atención. A mis ayudantes y a mí nos impresionó lo receptivo que era y lo atento que estaba a todo. A cómo tenía que perfilarse, salir con la pelota… Lo pillaba todo. Le podías pedir cualquier cosa que él solo quería aprender, no se quejaba de nada", rememora Bordalás.

El alicantino no tuvo nunca dudas de que Mosquera llegaría antes o después a la élite. "Eso se ve desde el primer momento. Luego hay que tener suerte y que te den continuidad, pero lo fundamental, las condiciones y el querer llegar, Mosquera lo tenía desde el primer día", resume.

Bordalás se siente orgulloso de haber abierto a Mosquera las puertas del fútbol profesional, pero también elogia al resto de técnicos que le han dado continuidad "a un chico muy joven" para llegar a un club "de la categoría y prestigio del Arsenal".

Por último, el técnico admite que siempre sintió una debilidad especial por el central por el hecho de ser de su misma ciudad.

"Cuando estás fuera de casa y coincides con alguien de tu tierra, y además tan joven, siempre hay una sintonía un poco especial. Te alegras más de que le vaya bien", admite Bordalás, que se siente "orgulloso" de haber ayudado al despegue de un jugador que puede marcar una época.

Cristhian no es el único Mosquera que va camino del éxito. Su hermano Yulian, también alicantino y con pasado en el Hércules, fue captado por el Valencia en edad infantil.

El pequeño de los Mosquera brilla en la cantera de Mestalla y ha logrado ganar títulos con la selección autonómica Sub 14.

No es de extrañar que Mikel Arteta, entrenador del Arsenal, aprovechara la presencia en Londres de Yulian en la firma del contrato de Cristhian para intentar "atar", medio en broma medio en serio, al pequeño.

"Vamos a hacer una (fotografía) con tu hermano para que lo visualice", dijo el vasco en alusión a que Yulian se fuera familiarizando con el escudo de los gunners.