Alicante

"Mamá, de mayor quiero ser jugador profesional, quiero ser famoso", esto es lo que le dice Nicolás Lucena, de 10 años, a Priscila, su madre. El joven simpatizante del CFI Alicante sufrió una doble parada cardiorrespiratoria el pasado mes de diciembre cuando entrenaba para unas pruebas deportivas en la Ciudad Deportiva de San Vicente del Raspeig

Ahora, el equipo celeste ha querido enviar todo su apoyo al pequeño a través de una camiseta y el balón de la copa del Rey con las firmas de la plantilla y el cuerpo técnico del club. ¿El motivo? Lucena es un gran aficionado y seguidor del club, y además el entrenador del CFI Alicante, José Vicente Lledó, es su tío

"Si algo hay en el ADN del CFI Alicante, es estar cerca de su gente, aficionados y simpatizantes (...), por tal motivo, no dudó en alegrarle haciéndole llegar este regalo e ilusionarlo más si cabe, tras los malos momentos sufridos por él y su familia", explicaba el club a través de redes sociales.

8 minutos sin vida

La mañana del 2 de diciembre Priscila cuenta que tuvo "un mal presentimiento" al levantarse de la cama y pidió a su marido que mejor no salieran de casa mientras ella trabajaba. Pero esa tarde, Nicolás Lucena tenía unas pruebas deportivas en el campo de fútbol de la Ciudad Deportiva de San Vicente. Su padre Ulisses y sus hermanos, de 2 y 6 años, se fueron con él para acompañarlo.

El pequeño simpatizante celeste empezó a sentirse mal durante el entrenamiento. Paró, descansó y siguió. Al poco tiempo su padre le dijo que se saliera y no lo hizo. Después, debido sobre todo al sobreesfuerzo, "cayó desplomado al suelo y sufrió dos paradas cardiorrespiratorias. Se quedó sin vida por 8 minutos".

La enfermera y los dos policías que ayudaron a Nicolás en compañía de su madre y Sofía, su hermana pequeña.

Su familia y el personal sanitario que lo atendió no se explican que Nicolás esté bien después de todo lo que pasó. Priscila cree que fue un "milagro" y como ella es creyente piensa que fue también Dios el que de alguna forma puso allí a Olga Rodríguez, la enfermera que lo socorrió en primer lugar, y a Ángel y Carlos, dos agentes de la Policía Local de San Vicente que acudieron enseguida para practicarle una reanimación cardiopulmonar y aplicarle los parches del DESA (dispositivo de desfibrilación). Pero no fue sencillo porque el pequeño necesitó de dos intentos para volver a respirar.

Después de reanimarlo se lo llevaron al Hospital General Universitario de Alicante, ahora Doctor Balmis. Tras dos semanas de ingreso en Alicante, otras dos semanas ingresado en un Hospital de Barcelona, una operación de corazón y la medicación adecuada, Nicolás "está bien y puede hacer una vida normal", explica su madre.

De momento es pronto para saber si podrá jugar de forma profesional al fútbol, pero sí que puede divertirse y practicarlo con sus amigos. Aunque Nicolás, a sus 10 años, es consciente de que de momento "tendrá que esperar" a estar totalmente recuperado. 

Un mes después, su familia sigue dando gracias porque Nicolás despertara tras 8 minutos de paro cardiorrespiratorio y además no le quedaran secuelas psíquicas. Priscila insiste en que fue "un milagro", y en que todos los días le recuerda a Nicolás la importancia de estar agradecido porque "no todo el mundo tiene esa suerte", concluye. 

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