Elche

Al Elche le espera esta semana un doble salto mortal sin red en los campos de Villarreal y Real Sociedad, dos equipos de la zona alta, que permitirá calibrar con algo más de precisión las opciones reales del conjunto de Fran Escribá en el campeonato.

El arranque de la competición, con seis puntos de 15 posibles y una sola derrota, es positivo, pero el camino se empina con dos salidas muy exigentes. Ahora la situación es idílica, ya que el equipo tiene un margen de cinco puntos sobre el descenso, pero dentro de una semana se puede ver el panorama de otra forma si el Elche no logra sumar y se queda estancado en los seis puntos en vísperas de la visita del Celta, uno de los colistas.

Por otra parte, cualquier resultado positivo en estos escenarios confirmaría la sospecha de que el Elche de esta temporada no está hecho para sufrir y que puede aspirar a una permanencia mucho más plácida que la de sus últimas experiencias en la máxima categoría. Para lograr la salvación los duelos directos suelen ser claves, pero nunca garantizan del todo el objetivo, por lo que es recomendable pescar siempre que se pueda para prevenir posibles accidentes en los cara a cara por la permanencia.

Salto de calidad

Motivos para confiar existen. El Elche, pese a que comienza a acusar la erosión de la competición en forma de sanciones –Gonzalo Verdú- y lesiones –Bigas y Lucas Boyé- ha dado un salto de calidad evidente con la irrupción en el equipo de jugadores de primer nivel como el centrocampista Óscar Mascarell y el delantero Lucas Pérez, autor de dos tantos en sus dos primeras apariciones con el equipo. Ambos jugadores, curtidos en grandes equipos de Europa, le han dado músculo y pegada a la escuadra franjiverde.

A ellos se suma Javier Pastore, muy lejos aún de su mejor condición tras año y medio sin jugar, pero con una calidad que le desborda y que se intuye en cada acción. El media punta, que debutó el pasado sábado ante el Levante (1-1), ha encontrado en Elche un ecosistema ideal para resurgir, siempre y cuando el cuerpo le responda. Con él en el campo las opciones ofensivas se multiplican, aunque lo que se gana en talento se pierde en trabajo.

La visita al estadio de La Cerámica, donde el Elche nunca ganó en Primera, llega en plena marejada amarilla, ya que el conjunto de Unai Emery aún no ha logrado ganar esta temporada. Ni amistosos, ni Liga, ni Champions. Nada. Esas urgencias le pueden venir bien al Elche pese a las ausencias de Boyé, que este lunes tampoco se ha ejercitado por sus problemas de aductor, y de Gonzalo Verdú, sancionado.

Sin demasiado tiempo para la recuperación, el Elche volverá a viajar, ahora a San Sebastián, otra de sus ciudades prohibidas, ya que nunca ha ganado allí en en sus 17 visitas en la máxima categoría. El conjunto vasco, además de físico, tiene talento a raudales, por lo que exigirá al Elche su mejor versión para aspirar a sumar.

Ya anunció Fran Escribá que para afrontar esta dura semana será determinante el grupo. El técnico, que presume de contar con la mejor plantilla en sus dos etapas en la entidad ilicitana, anunció que dosificará a sus jugadores y que utilizará entre 16 y 18 de sus futbolistas en este doble enfrentamiento para que el Elche muestre siempre su pose más competitiva.

De momento, Escribá ya ha utilizado a 22 jugadores. Solo los porteros Badía y Werner y el Piatti no han tenido la opción de debutar, aunque todo apunta a que el centrocampista tendrá su momento esta semana. Las cosas van bien de momento, pero el Elche necesitará de todos sus efectivos y algún golpe de efecto en campos complicados para hacer realidad el sueño de una permanencia sin mucho estrés.

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