Alicante

Demasiado bonito para ser verdad. El Hércules parecía haber corregido justo a tiempo su rumbo errático y navegaba a toda vela hacia la Segunda B Pro, objetivo mínimo de la entidad. El Rico Pérez, aunque con aforo limitado, recuperara el color en las gradas y la hinchada debatía, alentada por la entidad, sobre qué camiseta era la apropiada para el próximo curso. Pero en el ADN del Hércules, sobre todo desde hace dos décadas, está elegir siempre el camino más difícil.

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Alguien se olvidó que había partido y el equipo pegó uno de esos ya clásicos petardazos históricos (1-2). Cayó en el peor momento, ante el peor rival y en las peores circunstancias, ya el Cornellá disputó 88 minutos de partido en inferioridad tras perder por expulsión a Álex Serrano. El conjunto catalán fue justo ganador y ya tiene billete asegurado para la Segunda B Pro, objetivo que ahora se le ha puesto cuesta arriba al conjunto de Manolo Díaz.

Sin vidas extra en la mochila, el Hércules está obligado a vencer el miércoles al Lleida, que también tiene opciones de alcanzar las dos primeras plazas, para llegar con opciones a la última jornada ante el Llagostera. La buena noticia es que, pese a todo, el Hércules depende de sí mismo. Y la mala es que el equipo no es fiable, como quedó demostrado este sábado.

Hércules-Lleida

En función de lo que suceda esta tarde en La Nucia, al Hércules le puede bastar con empatar en el campo del Llagostera, aunque la experiencia reciente aconseja apagar la calculadora y centrar todas las energías en vencer el miércoles. "Es difícil, pero toca levantarse y pensar desde ya en el partido del miércoles. El Lleida va a venir aquí con la posibilidad de dejarnos sin aspiraciones", avisó Manolo Díaz.

El Hércules se metió en arenas movedizas cuando mejor lo tenía. La expulsión del defensa del Cornellá dio paso a una ráfaga de ocasiones claras, pero poco a poco el equipo se fue apagando ante el orden y rigor táctico de su rival. Frenada la primera ola herculana, el rival perdió todo miedo y se animó a buscar algo más. Y lo encontró en la última acción del primer acto en una acción a balón parado.

Las prisas, los nervios y los errores acompañaron al Hércules durante todo el segundo acto. El Cornellá aprovechó su segunda opción para volver a marcar y el equipo de Díaz, con todo, se empleó a un ataque suicida que solo le valió para reducir diferencias de penalti, por medio de Buenacasa, ante un rival que supo manejar el cronómetro a su antojo. La única buena noticia blanquiazul que dejó un pésimo partido fue el debut del lateral juvenil Víctor Maffeo, hermano de Pablo, jugador del Huesca.