Alicante
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Este viernes, el Palau de la Música de Valencia vivirá un hito con el estreno mundial de Storm of Strikes, el primer concierto para timbales y orquesta que acoge este emblemático auditorio. El solista Javier, quien lleva cuatro meses de intenso trabajo preparando esta pieza, asegura que esta obra marcará "un antes y un después" en su carrera.

La creación de esta obra es fruto de un estrecho encargo al compositor Óscar Navarro, conocido por su lenguaje cercano al público y su experiencia en el cine. Javier explica que buscaba a alguien capaz de extraer la "magia" del instrumento: "Busqué hacer hablar al timbal como se hace con una voz humana".

Sin embargo, el camino hacia este estreno ha estado marcado por la tragedia personal. Javier reside en Paiporta, considerada la zona cero de la dana del 29-O, donde ha vivido situaciones de extrema dureza junto a su familia. "Sin comprar lotería nos tocó a todas las poblaciones... he tenido en casa a mi hijo y a mi mujer viendo muertos a su alrededor", relata el músico conmovido.

En medio de este escenario de dolor, el proyecto musical se ha convertido en su tabla de salvación emocional. "Me ha salvado el proyecto", afirma con rotundidad, explicando que la preparación del concierto le ha proporcionado el "oxígeno" necesario para seguir adelante. "En momentos tan amargos, me da la alegría de salir de ese lío y darte un respiro", confiesa el percusionista.

La colaboración con Óscar Navarro ha sido un proceso constante de consulta y ajuste técnico durante meses. Al recibir los primeros borradores, Javier admite que se emocionó profundamente por la riqueza musical y la mezcla de estilos que propone el compositor de Novelda.

El reto técnico ha sido, en sus propias palabras, "bestial", tanto en el plano musical como en el técnico. Javier tuvo que trabajar codo con codo con Navarro para definir qué partes eran realmente ejecutables: "Óscar vino a Valencia para ver los timbales y ver hasta dónde llegaba yo técnicamente".

Con esta obra, el solista pretende romper los esquemas tradicionales de la orquesta, donde los timbales suelen quedar relegados a un segundo plano. "Los timbales podemos llevarlos ahí delante", defiende Javier, quien desde 2012 trabaja para situar este instrumento como solista al nivel del piano o el violín.

El éxito de la propuesta ya es una realidad, puesto que las entradas para el concierto de este viernes están agotadas. Javier se ha encargado personalmente de visitar conservatorios y hablar con jóvenes para asegurar un auditorio lleno de nuevas generaciones.

"Lo más bonito es que va a ser un concierto con muchos chavales jóvenes, incluso niños", destaca el músico sobre el impacto social de la obra. Su objetivo final es abrir un nuevo mercado y mostrar a los estudiantes de percusión que este instrumento tiene un abanico de posibilidades mucho más grande de lo que se suele pensar.

Para Javier, este estreno es más que música; es un acto de resistencia y progreso personal tras la catástrofe. "Todo es para superar, para progresar y para seguir luchando, sobre todo haciendo música", concluye el solista de Xixona ante su gran cita en el Palau.