Alicante

El intenso septiembre de Alicante con el que la cultura despega un curso sin restricciones sanitarias después de dos años culmina con Poema divino, la propuesta sinfónica del ADDA. Josep Vicent, el director del Auditorio, se siente orgulloso con las veinte propuestas que lo componen

"Es una temporada absolutamente repleta de músicas de tremenda emoción, muy místicas la mayoría de ellas, y que realmente lleva al auditorio a los grandes nombres del mundo", cuenta desde su camerino. Lleva días de intenso ajetreo después de actuar el viernes y el domingo dentro del festival Ensems para enganchar el lunes con los ensayos para el nuevo estreno del viernes. 

Al finalizar los ensayos del día hace una parada para atender a esta presentación y luego seguir con más reuniones, a pesar de las horas, transmite la satisfacción por haber conquistado otra vez al público. "Igual que venimos felices de una ovación larga se nos ha hecho un día largo, todo el día ensayando un repertorio maravilloso como son las Danzas Sinfónicas".

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La suite orquestal que compuso en 1940 Serguéi Rajmáninov la define como "una partitura tremenda" con la que anima al público a que asista al inicio de la temporada sinfónica. En él también participará Joaquín Riquelme, viola de la Filarmónica de Berlín, con el concierto para este instrumento de William Walton y cerrará con Le Chausseur Maudit de César Franck. "El viernes es un día muy especial, un reinicio de nuestra esencia de la programación, que es la temporada sinfónica", promete.

Y tiene ganas de reencontrarse con "los abonados de la sala, que no han venido desde junio". Con ellos siente que "hemos conseguido algo muy difícil y que no depende solo de hacer el trabajo bien, sino que confluyen una serie de cosas, hemos conseguido que haya un puente indiscutible con los públicos de nuestra tierra. Pero lo más importante es que el público de aquí esté conectado con su orquesta. Eso es muy de agradecer".

Ejemplo de esa relación la acaba de sentir con el reciente concierto del Ensems, donde todas las piezas se estrenaban "¡y la gente estaba como si fuera un programa de música popular!". Y ahí subraya de nuevo sus palabras porque el público "estaba feliz con el descubrimiento de nuevas sonoridades". Desde que tomara las riendas en 2016 del ADDA "he aprendido que Alicante no es un público fácil, pero que llevándolo no tiene límite para el viaje que quieras llevar con él".

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"Siempre he sido con el público alicantino tremendamente respetuoso porque es mi público y porque aunque recorra el mundo siempre soy de aquí y te toca más el corazoncito la felicidad del público de aquí", razona. Por eso reitera que tras este tiempo, siente "que no hay límite a la capacidad de crecer".