Alicante

A sus 22 años, Samantha Hudson "lleva un trajín de no te menees", presenta la gira de su disco Liquidación total en Alicante. Antes de llevar su espectáculo por salas como The One, atiende la promoción telefónica mientras está limpiando en casa. "Como estoy ahora mismo sola, a ver quién me ayuda porque por mucho que madrugue Dios no está por la labor", cuenta. Y con eso refuerza esa cara de "chica muy aplicada" que contrasta con su faceta de artista travesti más famosa de España.

Le bastan 108.000 seguidores para ser tendencia en Twitter o los 246.000 en Instagram por cosas tan banales como aparecer en una noticia de televisión hablando del precio de las frutas y verduras. "Yo era una pobre señora de 22 años que se iba a hacer la compra y me abordó una periodista y a la gente le hizo gracia. Yo tampoco le encontré su aquel. Supongo que todavía no estamos acostumbrados a que una travesti protagonice estos eventos, pero a mí me parece lo más natural porque hay una señora en todas las travestis y una travesti en todas las señoras".

Diez meses después estaba promocionando su disco Liquidación total, que llegó el 12 de octubre con el avance de su sencillo Por España, una colaboración con Papá Topo que ya roza el millón de visitas solo en YouTube. A su autor, Adrià Arbona, ya lo conocía de Mallorca, donde ambos han crecido. "El primer bolo que hice fue para su grupo y fue muy chulo", recuerda. Con esta colaboración apareció en todos lados por el escopetazo a Franco.

"Si quieres hacer algo más laico y de entretenimiento puro duro, quizá sea mejor evitar temas políticos, pero en una canción que habla sobre la Legión, la España castiza y la herencia que nos ha dejado la dictadura... Si no te mojas, ¿para qué te vas a ir a la playa? Cada una pone sus límites y sabe hasta dónde puede llegar". Y ahí, reconoce que "me da igual lo que me echen, cariño, porque la vida es muy injusta y una no sabe nunca cuándo y cómo con lo que te van a venir".

Sin parar

En su caso, los proyectos se acumulan. "Yo soy una chica que siempre tiene mucha sed y hambre, bebo de muchas fuentes y aspiro a comerme el mundo". Así lo ha ido haciendo poco a poco desde que con 15 años en el primer mes de clase grabara el vídeo de su canción Maricón hasta que ha aparecido como una de las concursantes de MasterChef Celebrity. "Espero que no me dé un empacho", afirma.

No por ello baja el ritmo de trabajo. En ATresPlayer ya está preparando Crímenes Online, "una especie de Equipo de Investigación sustituyendo a Gloria Serra por la menda lerenda y centrado en las actividades delictivas que tienen que ver con internet o las redes sociales. Y luego la gira de Liquidación total que tengo un show cada fin de semana de aquí a noviembre".

La reiteración promocional de su próxima visita a Alicante tiene también otro objetivo, que "la prensa empiece a llamarme cantante, que es lo que yo soy, aunque parezca lo contrario y acumule profesiones como la Barbie. Yo empecé con la música y es con lo que sigo. Y si no es mi primer sustento vital, es lo segundo. Y en esta gira maravillosa rondando por todo el territorio peninsular estoy contentísima. Ha gustado mucho. O al menos eso creo".

¿Por qué mamarracha?

Lo que no le convence tanto es la generalización. "Cuando una persona tan estridente y que compone unas letras, tal vez, tan procaces y heréticas, siempre se le mete en la categoría de música mamarracha, injustamente". Y se siente cómoda ahí porque "me abandero del mamarrachismo, el horterismo, el feísmo y de todas esas cosas que se supone que son las categorías en las que me encuentro".

Frente a esa faceta contrapone otra, "cuestionar el tablero mismo, más allá del juego. ¿Quién dice qué es mamarracho? ¿Solo porque no encajamos en la norma? Yo creo que Sergio Dalma, Alejandro Sanz o C. Tangana escriben unas letras y hablan de unas cosas que, bajo mi punto de vista, son igual de mamarrachas que las mías".

Y en esa comparación se detiene a plantear la causa de la diferencia. "Quizás cuando un hombre cisheterosexual narra sus experiencias con lo que se presupone la norma asimilada por todo el mundo pues son letras que están al mismo nivel que la poesía. Cuando una petarda habla de follar, de ser "dulce y bautizada", o de que es "maricón, pero le encanta Jesucristo", a pesar de que tengan un trasfondo ideológico más potente que 'Bailar pegados es bailar', no sé por qué se considera que es música petarda", razona.

Aprender de otros

Una frontera que quiere cruzar. "Mi experiencia es profundamente LGBT y si negara ese hecho sería una zafia, pero los mensajes que lanzo, va más allá de ese nicho de mercado en el que han intentado encerrarnos. Las políticas de identidad, como se las llama, son algo que se nos impone a nosotras mismas. Cuando te invitan a un programa o te llevan a la radio, al final te encierran en un autorreferencialismo absurdo del cual no puedes salir. Si pusieran a las personas LGBT a hablar de muchas otras cosas, sería mucho más provechoso. Y sobre todo que los mensajes LGBT no son para las personas LGBT. Yo y mis amigas las mariconas ya nos sabemos el cuento. Los que tienen que ponerse las pilas son esas personas ajenas a la mal llamada otredad que viven la norma".

"Desvergüenza siempre ha habido, otra cosa es que se esté asimilando en el mainstream. Al final da rabia que tengas que participar en esos circuitos para que se te ponga en el valor y se te considere una artista de categoría. Pero, bueno, si estas son las reglas del juego, estoy dispuesta a jugar. Que soy una sirvengüenza es algo que tendrán que comprobar las personas que se pueden acercar a chequear si soy una chica con muy poca vergüenza y tanto morro que me lo piso".

Noticias relacionadas