Anna Pastor ha transformado el Museo de Aguas de Pozos de Garrigós en Alicante en un laboratorio de interconexión humana con su exposición Hálito. La muestra, que forma parte del séptimo ciclo de Arte y Medio Ambiente, invita a reflexionar sobre la porosidad de nuestras fronteras físicas a través de algo tan cotidiano como la respiración.
"Siempre he trabajado con el tema de la identidad como algo que tiene que ver mucho con la interconexión, como algo relacional", explica Pastor sobre el origen de la obra. Para ella, el espacio de los pozos fue el escenario perfecto para materializar la idea del aliento, un elemento que considera que nos conecta "de una manera increíble".
La artista cuestiona abiertamente el individualismo imperante en la sociedad actual. Según Pastor, la idea del "hombre que ha conseguido lo que él quería" de forma aislada es errónea: "Eso es una falacia, pero no solo desde el punto de vista de la filosofía, desde el punto de vista de la ciencia también es mentira".
En Hálito, la ciencia respalda la propuesta artística. Pastor recuerda que, a nivel molecular, el intercambio es constante: "Las moléculas que están saliendo ahora de mi boca, están entrando en tu cuerpo". Esta conexión física llega a extremos temporales fascinantes, ya que, según la artista, "estamos respirando moléculas que han estado en cuerpos que ya no existen, que han estado en plantas, que han estado en rocas".
Hacer visible lo invisible ha sido uno de los mayores retos de la muestra. La artista ha logrado que el aliento de cientos de voluntarios sea "palpable" y físico. "Es una manera de demostrarlo, que la gente pueda verlo con sus propios ojos. ¡Ostras! Esto que hay aquí, de verdad, esto es mi aliento", afirma entusiasmada.
Una de las salas de la exposición es generativa. Gracias a sensores que miden el CO2, la temperatura, la humedad y la actividad, la obra cambia según la presencia del público. Para Pastor, esta participación es vital: "Si yo estoy hablando de que todos somos lo mismo y de que estamos interconectados, el arte es como una manera de divulgar esta idea".
En otra sala, el espectador se encuentra con dispositivos de vidrio borosilicato de laboratorio, elegidos por su transparencia. Pastor subraya que no busca simplemente la estética: "El color para mí aquí no tenía sentido porque no se trataba de hacerlo más bonito visualmente, sino hacerlo comprensible".
Para todos
La artista defiende la unión entre disciplinas, rechazando la separación tradicional entre ciencias y letras. "Cuando te haces una pregunta y la intentas responder desde diferentes puntos de vista, la respuesta siempre es mucho más rica, siempre", asegura.
La acogida de la muestra está siendo un éxito, en parte por la ubicación de los Pozos de Garrigós como "refugio climático" durante el caluroso agosto alicantino. Pastor se muestra satisfecha con la respuesta del público, especialmente de los niños, quienes participan sin prejuicios en la creación de la obra, como prueban unos venidos de una escuela de verano durante la charla con EL ESPAÑOL.
Citando al maestro budista Thích Nhất Hạnh, la artista resume la esencia de su trabajo con una frase reveladora: "La ola es el océano". Hálito permanecerá abierta al público hasta el próximo 9 de septiembre, ofreciendo una oportunidad única para ver, literalmente, cómo nuestro aliento se mezcla con el del resto del mundo.
