Alicante
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La arqueología acaba de dar un vuelco a la historia oficial de las civilizaciones prehispánicas. Mientras el Museo Arqueológico de Alicante (Marq) maravilla al público con la exposición El Oro y el Universo, un estudio liderado por la Universidad de Cambridge confirma que las colosales infraestructuras hidráulicas de La Mojana, en el Caribe colombiano, no fueron obra de tiranos ni de estados opresores, sino del trabajo comunitario.

Este hallazgo refuerza el eje central de la muestra que actualmente se exhibe en el Marq: la existencia de "civilizaciones sin Estado" que alcanzaron una sofisticación técnica inmensa mediante la cooperación voluntaria. El sistema de canales y campos elevados en La Mojana es tan vasto que cubre unas 500.000 hectáreas, una superficie equivalente a toda la provincia de Alicante.

Hasta ahora, se asumía que un proyecto de tal magnitud requería gobernantes poderosos. Sin embargo, la investigación publicada en Communications Sustainability, antes de que al país lo golpeara el mortal terremoto, sostiene que estas obras fueron impulsadas por comunidades locales en tiempos récord. "Nuestros datos cuentan una historia muy distinta", afirma la doctora Jasmine Vieri, del McDonald Institute for Archaeological Research de Cambridge.

"Las comunidades locales fueron capaces de construir estos sistemas en periodos muy cortos de tiempo y de organizarse por sí mismas, sin depender de una autoridad poderosa externa", recalca Vieri, autora principal del estudio. Según detallan sus cálculos, uno de estos sistemas de canales pudo terminarse en menos de dos meses, empleando a unas ochocientas personas entre hombres, mujeres y niños.

El catedrático de Cambridge y comisario de la exposición en el Marq, Marcos Martinón-Torres, advierte sobre los sesgos históricos que han minimizado el potencial indígena. "Las interpretaciones que atribuyen automáticamente este tipo de obras a una planificación centralizada y de arriba abajo corren el riesgo de invisibilizar la capacidad de actuación de las poblaciones indígenas prehispánicas", señala el investigador.

Martinón-Torres, quien ya adelantó en Alicante que estas sociedades se organizaban "sin reyes ni presidentes para contener y reconducir el agua", insiste en que estas poblaciones eran innovadoras y cooperativas. "Trabajaban con la naturaleza en lugar de intentar imponerle barreras", explica sobre un sistema que permitía gestionar el agua tanto en sequías como en inundaciones.

La relevancia de este descubrimiento ofrece una lección urgente para la crisis climática actual. El estudio sugiere que los responsables políticos colombianos deberían inspirarse en este modelo para afrontar la gestión del agua, tras el fracaso de diques modernos como el de Caregato, que sufre roturas constantes desde 2021.

El doctor Fernando Montejo Gaitán, del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), destaca que este es el primer estudio que demuestra que soluciones sostenibles pueden organizarse de forma local. "Las comunidades pueden necesitar recursos del Estado, pero no necesariamente su intervención directa", afirma el coautor de la investigación.

Este nuevo paradigma cambia la forma en que el visitante debe observar las piezas de oro en el Marq. Como han señalado los expertos en la muestra alicantina, el oro no era riqueza acumulada, sino un regalo para mantener el equilibrio universal. Ahora sabemos que ese mismo espíritu de reciprocidad y equilibrio fue el que permitió transformar el paisaje de Colombia a una escala monumental.

La exposición El Oro y el Universo en Alicante continúa ofreciendo esa "ventana a los saberes indígenas" que, lejos de ser mitos del pasado, proponen hoy "diferentes formas de estar en el mundo" basadas en el bien común y la cooperación.