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¿Puede una pequeña ciudad de 35.000 habitantes en la provincia de Alicante tener el mejor museo de Europa en 2026? En Villena creen que sí. Su directora, Laura Hernández, celebra que "figurar en la lista de finalistas ya es una victoria".

El impresionante trabajo hecho en este municipio en el interior ha conseguido atraer la atención de los responsables del Foro Europeo de los Museos, quienes otorgan el premio al Museo Europeo del Año, el EMYA. Estos son los que les sitúan entre los 35 finalistas de todo el continente.

Una noticia que Laura Hernández califica de "sorprendente y gratísima". "Ya nos ha puesto en el mapa y nos ha incluido en un grupo muy selecto de museos", afirma desde la pequeña biblioteca del centro. Y la prueba es que solo son 35 los centros de todo el continente que optarán al premio que se entregará en junio.

La relevancia de este hito destaca aún más al observar el panorama nacional. "De España, este año, somos solo tres", explica la directora, comparando la cifra con los seis candidatos de Alemania o los siete de Suiza.

El proceso de selección ha incluido una fase de documentación y la visita de un jurado técnico. Además, el museo superó una "visita anónima" entre agosto y noviembre para evaluar su funcionamiento cotidiano "sin esa preparación que sueles hacer" ante una inspección oficial.

Los premios EMYA no buscan únicamente grandes museos de capital, según explica Hernández. El jurado valora aspectos como "el contacto que tienes con la sociedad, cómo te imbricas en el territorio" y el trabajo en valores de igualdad, entre otros parámetros.

En este sentido, la directora celebra que se haya roto la visión del museo como un "templo de sabiduría alejado". "Ahora el público pide más... esa rigidez del museo antiguo se ha roto y a nosotros nos encanta eso", valora al definir el centro como una "ágora" o lugar de encuentro.

Y la satisfacción de lograr un reconocimiento no ha llegado de la noche a la mañana, puntualiza. La directora recuerda que estrenar la nueva sede del museo fue un proceso que se extendió entre 2019 y 2024, aunque el proyecto global ha requerido "20 años de trabajo" desde que se planteó en 2004.

En él, destaca el trabajo de Ángel Rocamora, con amplia experiencia en museos como el Marq, ganador del EMYA en 2004, o El Cigarralejo, candidato en 2025.

El tesoro

La ventaja con que cuenta Villena es el tesoro al que da nombre la ciudad, una impresionante colección de objetos de oro. Descubierto en 1964, esta valiosa selección es la más importante de España de su tipo y la segunda de Europa. Un hito que elevan con un diseño especial que juega con recrear la sensación de profundidad y oscuridad.

La sala en la que exponen el tesoro de Villena, uno de los mayores de Europa. M. H.

Y si sigue siendo el principal reclamo, Hernández insiste en que el museo alberga "otros tesoros que no son de oro". Entre ellos destaca la colección de prehistoria, muy valorada científicamente, y el legado de figuras como el villenense Ruperto Chapí, autor de reconocidas zarzuelas.

La sala en la que se expone el fondo etnográfico, con un cuadro cedido por el Prado. M. H.

En la carrera hacia el EMYA la directora reitera la importancia de la comunidad que se crea y una de las mejores pruebas es que gran parte de la colección etnográfica se ha formado con piezas donadas por la ciudadanía. "Hay gente que se vincula al museo porque su abuelo donó una pieza. El museo es todo de Villena", subraya con orgullo.

De cara a la cita de junio de 2026 en Bilbao, donde se celebrará la conferencia del Foro Europeo, el museo ya planea lucir su condición de nominado con un vinilo en la fachada y la difusión de vídeos promocionales por toda Europa.

Entender la evolución de este espacio es como observar el paso de una caja fuerte cerrada a una plaza pública; ya no se trata solo de custodiar objetos valiosos, sino de convertirlos en el centro de una conversación viva con los vecinos.