Alicante
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Este 12 de agosto, parte de la Comunitat Valenciana ha sido testigo de un acontecimiento astronómico sin precedentes en el último siglo: un eclipse solar total. Victòria Rosselló, responsable de la información meteorológica en À Punt, destaca que se trató de un "acontecimiento astronómico histórico" que no volverá a repetirse en tierras valencianas en mucho tiempo. Y tiene claro cuál ha sido el lugar en el que se ha visto de forma más especial, la Albufera.

"Un eclipse solar total es un evento astronómico único que ocurre cada generación", explica Rosselló a EL ESPAÑOL. Y ahí subraya la diferencia entre la parcialidad y la totalidad de lo que se ha podido ver en las tres provincias. Según la experta, la diferencia entre un 99 %, de la mitad sur del territorio, y el 100 % de ocultación de la parte superior es "sustancial" y comparable a la diferencia entre "el día y la noche".

Desde la televisión pública À Punt, el seguimiento ha sido exhaustivo, minuto a minuto, conectando con diversos puntos de la geografía valenciana e incluso desde altamar. Rosselló describe la labor de retransmisión como una "obligación" para informar a una ciudadanía que reclamaba datos ante un hecho que no se había producido en la península Ibérica desde 1905.

El despliegue técnico ha sido ambicioso y valora que ha estado "muy planificado y nutrido", con conexiones desde Morella hasta las islas Columbretes o la Albufera. "Había un despliegue geográfico muy amplio", afirma Rosselló, quien añade que podrían haber hecho incluso más si el programa hubiera durado más tiempo.

La preparación de esta cobertura no fue cuestión de días, sino de meses de trabajo previo. La sección de meteorología trabajó intensamente en toda la información gráfica y los contenidos que se ofrecieron de forma progresiva durante la emisión.

A pesar de ser una tarde de agosto, el interés del público fue masivo, traduciéndose en unas audiencias que "funcionaron muy bien". Para Rosselló, esto demuestra que "la audiencia demanda información y, sobre todo, ante un acontecimiento de estas características".

La retransmisión no estuvo exenta de retos técnicos, ya que la gran cantidad de gente pendiente del eclipse afectó a las comunicaciones. Algunas conexiones cayeron debido a la saturación de las redes en el momento del máximo ocultamiento.

Más allá de los datos, Rosselló destaca la "magia" del momento, especialmente en puntos como la Albufera: "La oscuridad absoluta fue un momento muy mágico porque además se reflejó en el agua". También calificó como "impresionantes" los puntos de observación en alta mar, como el ferry de Ibiza o el barco hacia las Columbretes.

Incluso dentro del estudio de À Punt, la emoción fue palpable entre el equipo técnico y de realización. Rosselló relata cómo, durante un descanso, el personal salió a ver el eclipse proyectado en la pared del estudio, sintiendo una "emoción" difícil de explicar.

"La gente esperaba que fuera impactante, pero no al nivel que lo fue", reflexiona la meteoróloga sobre la reacción general. Aquellos que pudieron vivir la totalidad fueron "testimonios de un hecho único" que genera una profunda emoción al ver fenómenos que no son habituales.

Finalmente, Rosselló recuerda que para el próximo eclipse de la "trilogía" anunciada, aquellos que busquen la totalidad absoluta deberán desplazarse hacia el sur, a Andalucía o Melilla. "Ver la corona solar y determinados efectos solo es posible si estás en el punto de totalidad", concluye.