Alicante
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Sergio Caballero se encuentra en un momento profesional frenético, con una cartera de proyectos que abarca desde la gran pantalla hasta los escenarios teatrales. Entre ellos destaca el rodaje de la película Maria Martínez Ruiz no pot tornar, dirigida por Óscar Bernàcer.

La cinta mira al pasado de la televisión de testimonios en España que tanto éxito tenía de audiencia a principios de 2000. Caballero avanza que "es una crítica y un toque de atención a aquellos inicios televisivos donde realmente se aprovechaba para hacer carnaza de los invitados".

Y lo sabe bien la guionista Gracia Solera, quien al entrar a trabajar en una redacción de una cadena se encontró con un folio en el que se leía el nombre de una invitada y que decía que "no puede volver". Aquella orden escueta y sin más razonamiento es el gancho argumental para esta película.

Caballero reflexiona sobre cómo los programas de aquella época utilizaban asuntos personales y propios para atraer al público. "Se abusaba de ellos para sacar provecho de las audiencias. Es una realidad que pasó y aquí está descrita", afirma.

Los casos más extremos fueron el de Ana Orantes, quien fue quemada viva por su expareja en 1997 poco después de ofrecer su testimonio en televisión, y la alicantina Svetlana Orlova en 2007, degollada por su exnovio después de que el programa El diario de Patricia los reuniera en el estudio y ella rechazara volver con él porque ya había sido condenado por maltrato.

En la película, Sergio interpreta a Romel, un personaje que define como carente de aristas y profundamente oscuro. "Mi personaje encarna el despotismo y el abuso de poder, y los chantajes emocionales de aquella época", detalla sobre este directivo de cadena que influye en la necesidad de trabajar de mucha gente.

Esta temática le sirve a Caballero para denunciar que, aunque se hable en retrospectiva, estos comportamientos no han desaparecido. "Cualquier abuso, sea del tipo que sea —económico, sexual o de poder—, sigue pasando hoy en día", lamenta. Y ahí hace hincapié en que estas dinámicas se trasladan a menudo a la trastienda de su propia profesión.

"Muchos actores han dejado la profesión viendo cómo funciona, porque la trastienda es muy fea; hay muchas cosas que se deberían sanear", confiesa con dureza. Caballero señala que estas situaciones de superioridad se dan tanto en las aulas como en los escenarios.

Caballero tiene recientes experiencias mucho más amables, como el exitoso musical de Los chicos del coro con el que ha estado estas Navidades en Valencia con el director alicantino Juan Luis Iborra. "Caminar por la línea del farandulismo creo que hace a un actor más fuerte si es capaz de enfrentarse a retos", razona.

Su agenda teatral no se detiene ahí. Tras su paso por el Olympia, ha participado en la lectura de La platja dels alemanys, de Gabi Ochoa. La obra rescata la historia de un nazi que vivió con total libertad en la costa de Dénia hasta los años 80 bajo el paraguas del franquismo y los primeros gobiernos democráticos.

Tras eso se acaba de incorporar a la gira de la exitosa comedia Escape Room, sustituyendo al alcoyano Xavi Mira y está inmerso en un nuevo proyecto televisivo en Cataluña: la serie Gènesi, dirigida por David Pujol. Esta producción contará la revolución gastronómica de Ferran Adrià con un reparto de altura en el que participan Mònica López o Carlos Cuevas. Y ahí Sergio interpretará a Christian Escribà, un "pastelero muy reconocido en Barcelona".