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"Tengo una edad complicada, cuando quieren gente nueva es mucho más joven y mucho más guapa", cuenta Sofía Squittieri. La intérprete de l'Alfàs acaba de estrenar Crónicas de una actriz superviviente, una comedia en la que demuestra "ser capaz de reírme de la miseria que vivimos los actores" en España.

Y por desgracia para ellos, y por suerte para los espectadores, hay muchas de ellas. Ese es el material que ha utilizado para escribir y protagonizar esta breve serie que se puede ver en Filmin de la que señala que "está basado en cosas reales".

El estreno abre una nueva etapa en un proceso que arrancó en un posgrado de guion que hizo en 2017. En "una clase sobre autoficción era la única que estudié interpretación y tenía una vida más diferente" y ahí "todo el mundo pensaba que molaría mucho una serie de tu vida porque mi vida es una mierda".

Aquello se convirtió en un arriesgado ejercicio en el que recrea conferencias sobre bukakes, ser repartidora vestida de cupido o innumerables pruebas en las que confunden su apellido o su nacionalidad.

"A lo que se juega es que te enganche porque te cae bien el personaje o porque te da mucha pena, porque es muy patético y porque te divierte", razona. Y para que eso funcionara "pensé que era mucho más fácil de sostener en capítulos más cortitos".

Lo complicado del camino lo ejemplifica el rodaje en dos tandas muy separadas en el tiempo. La primera se terminó de grabar a finales de febrero de 2020 y la segunda tuvo que esperar hasta 2023. "Rearrancar fue bastante duro", concede. 

Complicaciones que, lejos de lastrar, reflejan el ciclo en el que está atrapado su personaje que habla a cámara rompiendo la cuarta pared para confesar sus inseguridades.

"Doy gracias a que por fin se están abriendo a que haya más perfiles diferentes", agradece sobre los que ve como nuevos criterios al elegir repartos en producciones audiovisuales, ya sea ficción o publicidad.

"Pero al final sigue siendo el gordo hace de gordo y no puede hacer de un personaje normal o el feo hace de feo, no es simplemente un profesor más menos agraciado", alerta sobre los estereotipos que "siguen pasando".

Si esa barrera de entrada "es muy difícil acceder", también puntualiza que "es muy difícil cuando has accedido mantenerte". Prueba de ello la pone en que "al final, es verdad que siempre llaman a los mismos".