Alicante

Un mes para reventarlo todo. Esa fue la oferta que tuvo el equipo de Pau Costa y Tono Garzón con Matrix Resurrections. ¿Cómo resistirse a una propuesta así? Esta y otras curiosidades del trabajo en la industria del cine desde los efectos especiales y maquillaje las cuenta el especialista de Elche en una charla en el festival de l'Alfàs con el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

Siempre de aquí para allá, Garzón celebra la reapertura de los estudios Ciudad de la Luz de Alicante. En ellos inició su trabajo como meritorio de maquillador en un par de producciones españolas, antes de que la Generalitat se viera obligada a cerrarlos por la sanción de Bruselas. De empezar a forjarse con Balada triste de trompeta y El Capitán Trueno y el santo grial, ha pasado a colaborar en los efectos especiales de franquicias como Eternals o Terminator: Destino oscuro.

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De verbo fácil y siempre con una anécdota a mano, Garzón hará uso de ellas este martes dentro de la colaboración entre el Gil-Albert y l'Alfàs. En ella recorrerá su trayectoria y pondrá tres cosas en valor, el manejarse en inglés y su constante inquietud profesional para tener "el valor de coger las maletas e ir fuera de España a trabajar".

Salir y aprender fuera

En esa etapa inicial aprovechaba las oportunidades laborales para ir conociendo más gente en la industria y abrirse camino en el mercado internacional. "Veía lo que se hacía en el extranjero con esa calidad y me interesaba mucho porque en España había calidad, pero era muy difícil acceder a ella", explica.

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El manejo en el inglés le sirvió para poder colocarse más fácilmente en equipos donde por las diversas procedencias de los técnicos esta lengua es la que se usaba como norma. Y así lo aprovechó en 2014 con una de sus primeras grandes producciones, Exodus: dioses y reyes. Dirigida por Ridley Scott, Garzón se encargaba ahí del maquillaje de los extras que aparecían en las multitudes. Y realmente eran mucha la gente a la que debía preparar.

Del Almería, Hollywood

De esta producción rodada en Almería le quedó la imagen grabada de la espectacularidad y el detalle con el que trabaja el realizador británico en esas secuencias de exteriores con centenares de extras. "Era brutal el volumen de trabajo todos los días, pero era muy divertido", asegura, "recuerdo un día en una cantera que sacaban piedra para hacer las pirámides y había elefantes, los extras metidos en el papel y mirabas como si fuera una ventana al pasado". Allí empezó a trabajar con el múltiple ganador de premios Goya Pau Costa en una relación profesional que ha seguido manteniendo. 

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Ese camino fue evolucionando hasta volver a Almería cinco años después. Su siguiente reto fue incorporarse al equipo de efectos especiales de Terminator: destino oscuro. Y uno de las tareas que sería clave de su trabajo con Costa fue la elaboración de un muro en Catral, la pequeña población de la Vega Baja en la que ambientaron parte de la historia recreando México.

Destruirlo todo

Las cuidadas coreografías que tienen las persecuciones le obligaban a construir y reconstruir el muro de adobe para que reventara de la forma que deseaba al director Tim Miller. La resolución con que trabajó en esa especialidad le llevaría años después con Costa a cumplir un enorme proyecto, ayudar a Lana Wachowski a devolver Matrix a la gran pantalla.

Aún recuerda la llamada de Costa para decirle que le quería de nuevo trabajando para hacer eso, breakaways. Este le explicó que la intención de Matrix Resurrections era sorprender de nuevo al mundo como en 1999 y destrozarlo todo. "Y fue una gozada, lo mejor del mundo, tener un mes de pruebas sin falta de dinero para probar y probar y enviar videos de pruebas", celebra.

Ese periodo, nada habitual en la industria les permitió experimentar con nuevos materiales, formas de prepararlo y de hacerlo con rapidez. Al final, señala orgulloso, así se lo valoraron los compañeros americanos. "La verdad es que estuvo muy bien y desarrollamos procesos que no existían antes de que existiera la película", afirma.

Y otra de las soluciones conseguidas fue precisamente ayudar a que el trabajo para Keanu Reeves, que recuperaba su icónico papel de Neo, estuviera más cómodo. En la cápsula en la que debía permanecer en gel tenía que conseguir que fuera más cómoda que la de finales de los 90 en la que pasó mucho frío. Deseo cumplido, trabajaron con el gel hasta encontrar una forma de que el gel no estuviera tan helado.

Aparte de esas anécdotas, Garzón destaca el muy buen momento que está viviendo la industria audiovisual en España. "Ahora mismo necesitamos más y más técnicos", recalca. Y por eso, "me he echado a la piscina y hemos hecho una escuela a punto de abrir en Madrid, Universo SFX". Una solución de la que, como concluye, no descarta que sea necesario apoyar los esfuerzos que se reactivan en Alicante, como Ciudad de la Luz.