Alicante
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"Mi primera intención era desmitificar o bajar del altar a Miguel Hernández". Así se arranca el escritor José Antonio Lucero sobre la primera novela que se centra en la vida del poeta de Orihuela y su mujer Josefina Manresa. Con ella recorre 30 intensos años para contar la República, la guerra civil y la dictadura con una apasionada historia de amor.

En una semana de promoción por la ciudad de Alicante, Orihuela y Rojales, Lucero cuenta a EL ESPAÑOL que con Tu risa me hace libre pretende distanciar la imagen del mito para recuperar a la persona: "Miguel Hernández va más allá de las siglas".

Han sido dos años de trabajo para salir de las biografías al uso o los libros de historiadores y crear así una obra de ficción histórica pensada para el gran público. Y para eso tenía que romper con "el altar en el que mucha gente lo tiene como poeta que muere en la cárcel".

En su ayuda llega Josefina Manresa, la viuda que salvó sus versos. Gracias a las memorias publicadas por Manresa en 1980, combinadas con el epistolario y la poesía del propio Hernández crea un libro con el que rompe con prejuicios.

"Josefina es la mirada a través de la cual mejor podía encontrarme con Miguel Hernández persona; por eso decidí que fuera ella la protagonista", afirma. A través de su figura, la novela reivindica a una mujer que sobrellevó múltiples lutos durante y después del conflicto. "Si pudiéramos poner el ejemplo de la viuda de España en el siglo XX, creo que es ella. Si alguien perdió la guerra civil española, seguro que fue ella", reflexiona.

El proceso de documentación incluyó entrevistas con familiares como su nuera Lucía Izquierdo, biógrafos y expertos como José Luis Ferris, José Carlos Rovira y Mario Amorós e incluso Joan Manuel Serrat. "Cuando le cuento este proyecto a Serrat, me dice: 'Vaya berenjenal en el que te vas a meter'", revela sobre la reacción del cantautor que lo resucitó al gran público en 1972 con su disco.

En el aspecto formal, Lucero buscó impregnar la prosa con la simbología poética de Hernández, como la luna, el rayo, el toro o la risa, pero garantizando una lectura fluida. "No quería que la novela pecara de un lenguaje demasiado abstracto o farragoso, sino que fuera accesible, porque creo que Miguel también hubiese escrito así si hubiese tenido la oportunidad de escribir sus memorias", señala.

Lucero destaca además la urgencia de conectar a los grandes personajes del pasado con las nuevas generaciones a través de la narrativa. En este sentido, pone como ejemplo el exitoso fenómeno cinematográfico de La Bola Negra, que ha logrado revitalizar la pasión y el estudio por Federico García Lorca. "Miguel Hernández estaba esperando una gran obra de ficción que intente acercar su experiencia al gran público, porque es un poeta que tiene mucho que decirnos en el hoy", asevera Lucero.

Al abordar la carga ideológica asociada al poeta del Frente de Juventudes y del Quinto Regimiento, el autor defiende que la peripecia vital de la pareja trasciende las lecturas reduccionistas. "Es una historia que no se puede entender desde los blancos y negros, de los buenos y malos. Cuando entramos en la historia hay muchos matices", argumenta.

Lucero recuerda que la trayectoria ideológica de Hernández fue compleja, partiendo del catolicismo oriolano y la escritura de autos sacramentales hasta su compromiso republicano y un posterior cambio de sensibilidad poética tras el viaje a la URSS en 1937 y la muerte de su primer hijo. "Hay una evolución que nos habla de un poeta en continua búsqueda de su identidad, más allá de las siglas y de la politización que hoy en día podemos ponerle", subraya.

La novela rescata episodios paradójicos de la posguerra, como las gestiones de intelectuales y dirigentes falangistas como José María de Cosío, Rafael Sánchez Mazas o Dionisio Ridruejo para evitar su ejecución. "Sabiendo que lamentablemente en España a día de hoy esta historia puede jugar un papel polarizante, creo que si ahondamos en su vida podemos salvar esa polarización de muchas maneras", concluye el escritor.