Alicante
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El festival Circarte, que alcanza su décimo séptima edición extendiéndose por cinco municipios de la provincia, consolida una decidida apuesta por la descentralización cultural que sitúa a la zona norte de Alicante en el corazón de su programación.

Frente a las salas tradicionales, la iniciativa busca transformar el entorno cotidiano de barrios con menor renta per cápita en escenarios abiertos al aire libre.

La coordinadora del evento, Elena Ludwig, destaca la urgencia de atender la brecha de acceso a la cultura que afecta a este distrito de la capital.

"En la zona norte el ingreso per cápita no es el mismo y muchas vecinas y vecinos de este barrio no suelen moverse tanto de allí, por lo que no tienen tanta oferta cultural", explica la responsable.

Para la organización de Circarte, llevar las artes escénicas hasta las plazas donde el vecindario convive a diario representa una de las mayores motivaciones de este proyecto que se extiende por cinco municipios hasta el 25 de octubre.

"Que tengan algunos espectáculos en sus plazas, en sus lugares de encuentro comunes donde van todos los días y de pronto tengan algo allí, nos parece sumamente interesante", señala Ludwig.

Desde el certamen enfatizan que la descentralización por barrios no implica reducir la exigencia ni ofrecer espectáculos de segundo orden respecto a escenarios como el Teatro Principal en el acaudalado centro o municipios como El Campello, uno de los más ricos de la Comunitat Valenciana.

"Los espectáculos que hacemos allí en la zona norte son con la misma o más calidad; este año llevamos a una compañía muy conocida a nivel nacional e internacional como La Nórdica, con una alta calidad artística y técnica que no tiene nada que envidiar", recalca la coordinadora.

Además de garantizar el acceso a la cultura a las familias del barrio, el certamen persigue derribar los prejuicios urbanos y propiciar el intercambio entre residentes de distintas áreas de la ciudad.

"Nuestra idea no es solo hacer este espectáculo para la gente del barrio, sino que gente de fuera del barrio también vaya al barrio, a Virgen del Remedio, y que sea un evento para todos los públicos", subraya Ludwig.

La presencia del festival en los barrios del norte alicantino no es una acción aislada, sino un proyecto continuado con cinco años de trayectoria. La iniciativa echó a andar en 2020 en el barrio de Juan XXIII y posteriormente trasladó su centro de operaciones a Virgen del Remedio, donde ha cumplido cuatro ediciones consecutivas.

La elección de la plaza de la Cruz como escenario principal respondió a la búsqueda de un enclave amplio y acogedor para las disciplinas aéreas y acrobáticas.

Construir para el futuro

"Buscábamos un espacio cómodo en la zona norte; la plaza de la Cruz en Virgen del Remedio nos parece un espacio maravilloso para hacer circo porque es muy amplio, tiene unas gradas y es de fácil acceso", detalla.

Para dinamizar la jornada y atraer a los transeúntes, la organización diseñó el pasado 9 de octubre un itinerario festivo que arrancaba en la plaza de Argel.

Aunque la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante cuenta con ciclos propios como 'Cultura en Barrios', la propuesta de Circarte se diferencia porque pretende construir un vínculo duradero con la comunidad.

Y hacerlo juntos

"Poco a poco la gente de allí va generando ese hábito y ya va esperando que venga Circarte; no es tan fácil, pero la gente lo sabe y es una forma de estar ahí y formar parte del barrio", indica Ludwig.

Esa arraigada presencia en el territorio se apoya en un intenso trabajo de mediación social conjunto con las entidades locales, como el colectivo que gestiona un solar comunitario en Virgen del Remedio.

"Participar con las personas que viven allí y este trabajo de mediación son importantes para que el circo llegue a todo el mundo; la clave es que no seamos solo nosotras que venimos de fuera a hacerlo, sino que con ellas también podamos hacerlo", concluye.