THC The Horror Country no es solo un cómic; es un "manifiesto" en viñetas por la libertad creativa de tres nombres clave del misterio, el periodismo y la ilustración que han decidido contar la conspiración ufológica desde una perspectiva particular. Este sábado 31 de enero, a las 12 horas, la tienda Ateneo Cómics de Alicante acoge la presentación del primer volumen de una trilogía que nace en gran formato: 312 páginas en gran formato, tapa dura y una ambición clara, convertir décadas de investigación y trabajo para las grandes editoriales en una obra independiente y sin corsés.
Al frente del apartado gráfico está el valenciano Salvador Larroca, primer dibujante español que cruzó el charco para “hacer las Américas” y convertirse en uno de los grandes nombres de Marvel durante más de 35 años. Premio Eisner y responsable gráfico de personajes icónicos de los universos del cómic y la ciencia ficción internacional (como Star Wars), Larroca elabora por fin un proyecto propio.
Y lo hace sin los corsés de las grandes editoriales que le impedían contar verdad disfrazada de ficción, sin cuotas ni correcciones “sin sentido de lo políticamente correcto” impuesto por la industria, según explica Elena Merino al describir el hartazgo creativo que empujó al dibujante hacia esta aventura.
La periodista alicantina Elena Merino (colaboradora habitual de Larroca en investigación y documentación) resume así el espíritu del proyecto: “Salvador quería crear un cómic original y sin las imposiciones de las grandes editoriales, algo que le demandaba su público y otros compañeros de profesión.” Esa búsqueda de “auténtica libertad artística” pasa por poder introducir “a los personajes que requiriese la trama con sus características, más allá de lo que le impusiesen las cuotas de las editoriales”, un margen de maniobra que THC The Horror Country convierte en seña de identidad estética y narrativa.
La historia arranca en una enigmática agencia de investigación a la que llegan unos recortes de prensa y documentos, entre ellos el asesinato de una espía española que actúa como detonante de una trama que mezcla ufología, espionaje, experimentos clandestinos y operaciones encubiertas. “Toda la novela es de ciencia ficción pero basada en casos reales que han salido a la luz, aunque no hayan llegado a corroborarse algunos de ellos”, explica Merino, que subraya además que el cómic incluye “un anexo que explica esos casos reales y un glosario de vocabulario ufológico” para que el lector no se pierda en el laberinto de siglas y expedientes.
Los coautores del cómic, Elena Merino, Salvador Larroca y Manu Carballal.
El guion corre a cargo de Manu Carballal, investigador gallego que “trata de descubrir el fraude que hay detrás de determinadas creencias, sobre todo en el ámbito de la ufología, qué hay detrás de todo”. Con formación en Teología y Criminología y cuatro décadas siguiendo la pista a anomalías, sectas y operaciones encubiertas, Carballal convierte la ufología en un tablero donde se cruzan intereses políticos, culturales y mediáticos, más que en una simple sucesión de avistamientos.
La propia Merino, periodista, investigadora y creadora del podcast Elena en el país de los horrores, es el tercer pilar. Su trabajo es el podcast de crónica negra más antiguo de España y uno de los más aclamados, con quince temporadas ya emitidas. Lleva años siendo “socia y asesora de Salvador en la documentación de sus cómics”, y ahora da un paso más al convertirse en coautora de una obra a tres manos que aspira a desplegarse en tres volúmenes. THC The Horror Country “convierte cuatro décadas de investigación real en narrativa gráfica” y se plantea no tanto explicar qué son los ovnis como para quién es útil que creas en ellos, abordando la ufología como arquitectura cultural del poder.
De hecho, los tres personajes principales del cómic -Hellen Sheep, Manny Oakgrove y Savior Stone- son alter egos de los tres autores, "mucho más guapos y fornidos de lo que somos en realidad", señala Merino. Se trata de un guiño a sus propios nombres que no pasa inadvertido entre los lectores.
La edición de THC The Horror Country refleja también esa voluntad de ruptura. Merino define el libro como “un híbrido extraño, como todas las cosas que hace Salvador: son innovadoras y pioneras”, y subraya que la alianza con Shadowlands —editorial especializada en juegos de rol que nunca había editado un cómic— les permite publicar “con unas características del gusto de los autores”. Desde esa base, avanza, “la editorial hará un juego de rol basado en los libros”, ampliando el universo THC más allá de la página impresa.
Detalle de una de las escenas del cómic.
El primer volumen llegó a librerías el pasado 24 de diciembre, aunque, reconoce Merino, “en plena época navideña no entró en la categoría de novedades”. Aun así, el boca oreja y la presencia de los autores en firmas y presentaciones han hecho su trabajo: “Aunque ya se ha agotado, quedan ejemplares allí donde los tres acuden de promoción”, señala la periodista. La presentación en Ateneo Cómics, con dos de los autores jugando en casa, busca reforzar ese vínculo con la Comunitat Valenciana desde un proyecto que reivindica el cómic como arte adulto, ambicioso e independiente.
En la piel del asesino, en Crevillent
La jornada se completa la tarde del sábado 31 de enero, a las 18:30 horas, en el Centro Jove Juan Antonio Cebrián de Crevillent, donde Elena Merino y Salvador Larroca se encontrarán con sus lectores para promocionar la reedición de En la piel del asesino. La obra nace del propio podcast Elena en el país de los horrores: “Cada capítulo es la biografía de un asesino que he investigado y que ilustra Salvador”, explica la autora sobre este título publicado por la pequeña editorial Rated Books.
Si por la mañana THC The Horror Country explora cómo se fabrica el mito OVNI, por la tarde En la piel del asesino devuelve el foco a la violencia humana, esa otra cara del horror que Merino lleva años diseccionando desde el periodismo y la narrativa.
