Valencia

David Orange reúne en su nueva novela, Romperás la noche con un grito, la Valencia más típica de las cañas y barro para redescubrirla. Y los caminos del agua llevan al lector por un viaje en el que pasa por la Albufera para destapar la red de acequias subterráneas sobre la que se ha construido la ciudad.

El viaje que propone quiere ser una montaña rusa en la que el lector lo pase mal, pero quiera volver a ella. Y parte para ello con el caso de la desaparición de un bebé de siete meses que debe resolver la inspectora Elísabet Bru. Los caminos que abre su equipo policial son los que van presentando una ciudad que se reivindica en el mapa de la ficción.

Orange, que aún sigue trabajando en el área de prevención del hospital La Fe, vive su gran día con la presentación en un encuentro que organiza su editorial, Planeta. Y reconoce esa "emoción indescriptible en la que sientes esa irrealidad de que no te está pasando, de tan maravilloso que es". 

El suyo es el salto del autor que se autoedita en Amazon sus primeros proyectos y que a base de éxito, el conseguido con La chica del semáforo y el hombre del coche, da el salto a un gran grupo editorial. Es fruto también de su habilidad en el estudio de los datos para saber qué buscan los lectores "y sigo estudiándolo muchísimo".

El método

De la presión vivida durante la pandemia, en primera línea con su trabajo sanitario, surge una novela en la que esta vez se plantea lo que él mismo quería leer. "Y desde mi sofá sale este libro con un título que no era así al principio; hasta que salió este, que es un flechazo para todo el equipo".

Lo que sí sigue reflejando su método meticuloso es la preparación que hace para describir detalladamente cómo aborda la policía un caso de desaparición de una persona. Los protocolos que aparecen en el arranque del libro son toda la teoría que luego confronta con la práctica que le han contado los propios agentes. "La parte policial tiene que centrarse en valorar rápido. Un trabajo casi milimétrico de investigación policial que es apasionante", afirma.

La ruta

En la ruta literaria que propone Orange por su ciudad recorre los escenarios principales de la novela, enfatizando las muchas caras y contrastes de Valencia. Y con ello trasladar el estrés y ansiedad de quien busca a un bebé antes de que el rastro desaparezca. "La desaparición de una persona siempre tiene algo estremecedor y cuando está se produce de forma violenta, la ansiedad crece".

Su primera parada es la calle Martí, en el Ensanche. Es el distrito noble de los 19 de la ciudad, que se organizan radialmente a partir del número 1, Ciutat Vella. Y los apreciados y cuidados edificios modernistas que construyeron los burgueses de mediados del XIX taparon la otra cara, la subterránea.

Valencia se creó al lado del río Turia, como ciudad agrícola, explica Orange. De ahí que destaque el arraigo a la tierra, a su trabajo, como una forma de definir la ciudad. Si toda ella era huerta, era necesario que llegara el agua. De ahí el sistema de acequias que partían del Turia. "Conforme fue creciendo la ciudad, se asentó sobre esa red", explica.

El punto de inflexión llegó con la catastrófica riada de 1957 en la que murieron 81 personas. Ahí se decidió que había que separar el cauce del río con el Plan Sur de 1969.

"Y así se secaron las acequias, con lo que bajo los pies hay un laberinto de túneles, olvidado, oscuro y tenebroso que controla la unidad de policía del subsuelo". Un grupo real, subraya, que se formó porque en estos túneles "se producen crímenes o fiestas ilegales".

Entre las cañas

Si la zona burguesa de la ciudad le sirve para situar al lector "en un barrio donde no pasan cosas malas, el shock por un delito así es mayor, porque lo ven como algo irreal". De ese escenario se traslada a La Albufera de Valencia, donde se crío su inspectora protagonista.

La identidad valenciana en la agricultura le lleva al cultivo del arroz en esta laguna donde "los recuerdos de una educación férrea los tiene muy presentes en su día a día". Por eso presenta a la inspectora "muy marcada por este mundo en el que ha crecido demasiado determinada por la influencia de su padre".

Ese es el terreno en el que mueve la novela de suspense a través de varios dilemas morales, "como hasta qué punto los condicionantes recibidos en la infancia condicionan nuestra vida adulta y cuál es el origen de la identidad". Esa Albufera que definió la imagen de Valencia a través de las exitosas novelas y series de televisión sobre las obras de Blasco Ibáñez es la que hace zozobrar a la protagonista "en un momento de crisis personal porque no sabe bien quién es".

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