Alicante

Cuando nos detenemos a reflexionar sobre la importancia de Alicante en la historia del toreo, el pensamiento se detiene en dos focos. Dos luces, dos conceptos, dos faros estéticos y hasta éticos. Más allá de El Tino y Pacorro y su enconada rivalidad histórica; Manzanares y Esplá. Esplá y Manzanares. Dos sagas y dos conceptos antagónicos desde muchos prismas. José Mari, torero de Sevilla; Luis Francisco, torero de Madrid. Por cierto, el torero vivo que más paseíllos ha hecho en Las Ventas, que hoy abría sus puertas, sólo por detrás en la historia de Antonio Bienvenida. Ahí es nada.

Sin embargo, más allá de los dos focos, de la dicotomía histórica alicantina, en el arte del rejoneo, Andy Cartagena es una de las máximas figuras en la historia contemporánea. Toda su carrera en la cima, como si nada, desde la juventud hasta su precoz madurez entre los mejores. El rejoneador de Benidorm afincado en Finestrat lleva 10 Puertas Grande en Las Ventas.

Con brío salió el primer murube de Fermín. Tras un rejón de castigo, Cartagena brilló con Cartago, una lámina de caballo con las crines sueltas y largas. Una belleza salvaje que con quien templó y enceló al toro a dos pistas. Con Rumano fueron espectaculares las elevadas, ya con el toro mermado. Con Pintas, las tres cortas evidenciaron el estado del toro, que se echó antes del rejón de muerte. Esa circunstancia enfrió al respetable.

Andy salió muy dispuesto a lomos de Caramelo y Bandera, pero fue con Inocente cuando prendió la mecha de la pasión. Clavó un par a dos manos sin cabezada. Perfecta la sincronía corporal, los estímulos casi imperceptibles. Con Pintas acertó con el rejón de muerte y cortó las dos orejas. Preciosa la vuelta al ruedo con su pequeño hijo Andrés, obviamente más eufórico que su padre, más acostumbrado a las vueltas al ruedo triunfales.

La primera vez que el hijo de Andy daba una vuelta al ruedo con su padre. Para la posteridad, la foto que hizo en el callejón Antonio Vigueras del hijo con su padre, su tío Enrique y el abuelo. Y en la memoria de la saga y del toreo a caballo, siempre Ginés Cartagena.

Lea Vicens, la rejoneadora francesa. Plaza de Toros de Alicante

La francesa Lea Vicens firmó una primera labor templada y torera. Ajustada en los embroques y más precisa que otras veces. El de Fermín Bohórquez, sin ser un toro de bandera, se dejó hacer con buen son. El repetido fallo con el rejón de muerte le privó seguramente de un trofeo.

Más imprecisa se mostró Lea ante el quinto. Le costó acoplarse con su oponente, argumento que se evidenció en algunos embroques fallidos. Y también con el estoque de cruceta.

Guillermo Hermoso de Mendoza, con nombre de príncipe británico y apellido del Emperador del toreo a caballo, paró con destreza a su primer oponente a lomos de Jíbaro. Lástima el fallo estrepitoso con el rejón de castigo, bajo y trasero. Enmendó de sobra su error con Berlín, encelando a dos pistas al toro con una delicadeza señorial. El caballo cambiaba de dirección y de eje como por control remoto. Una belleza la ejecución de la “hermosina”. Precisión de cirujano, excelsa la suavidad. Con Esencial clavó dos cortas y un par a dos manos. Excelente impresión. Pese al fallo con el rejón, cortó una oreja. Pudieron ser dos.

En una baldosa paró Guillermo al sexto, reducidos los espacios, acortados los terrenos. Muy despacio, muy torero. Con Disparate hubo ajuste con las banderillas. A lomos de Esencial, dejó una rosa en todo lo alto. Pero tanto o más alto, la dimensión que puede alcanzar con el tiempo. Falló con el rejón.

Ficha

Plaza de toros de Alicante. Tercera de feria y de abono. Corrida de rejones. Sábado, 26 de junio de 2021. Se lidió un encierro de Fermín Bohórquez, reglamentariamente despuntado, correcto de presentación, de buen son en conjunto aunque venido a menos en general. Destacaron tercero y cuarto.

Más de 3.000 personas, con el aforo limitado por las restricciones sanitarias derivadas del Covid-19.

-Andy Cartagena. Ovación tras leve petición. En el cuarto, dos orejas.

-Lea Vicens. Ovación. En el quinto, ovación.

-Guillermo Hermoso de Mendoza. Oreja. En el sexto, ovación.

Noticias relacionadas