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Benidorm ya ha iniciado la cuenta atrás para la celebración del 16 aniversario de su Pride, un evento consolidado que espera atraer a más de 20.000 personas entre el 1 y el 6 de septiembre, principalmente turistas nacionales e internacionales del colectivo LGTBIQ+.

Presentado de forma conjunta por el organizador del festival, Santos Torres, y el concejal de Eventos, Jesús Carrobles, ambos han invitado a la ciudadanía a disfrutar del que consideran "uno de los mejores ‘Orgullos’ que se celebran en nuestro país".

Jesús Carrobles ha querido poner el foco en el espectacular avance de la celebración, destacando el "crecimiento año a año del Benidorm Pride" y reconociendo públicamente "el gran trabajo hecho por Santos Torres que nos ha llevado a tener unos números espectaculares".

El concejal de Eventos valora que el éxito actual es el resultado de un importante viraje en su estrategia de captación: "Hace unos años se decidió dar un giro a la celebración, que estaba enfocada hacia un turismo muy británico, y ahora tenemos un orgullo mucho más multicolor que se ha convertido en un referente en la Comunitat Valenciana".

Este posicionamiento ha llevado a los organizadores a fijar sus metas en el ámbito internacional. Santos Torres ha desvelado que el Orgullo de Benidorm se ha hermanado con el de Sevilla y que, junto con el de Barcelona, "nos han ayudado a formar parte de InterPride, que es la Asociación de Orgullos Europeos, y que supone un paso muy importante para nosotros".

Con este histórico respaldo europeo bajo el brazo, Torres no oculta la ambición del municipio: "Ya nos imaginamos que algún día Benidorm pueda albergar el EuroPride, como lo han hecho Madrid y Barcelona, porque reunimos las condiciones de infraestructuras y de alojamiento".

El espejo en el que se mira la ciudad alicantina para su futura candidatura cuenta con precedentes de un impacto extraordinario. La edición del Europride 2007 en Madrid llegó a congregar a más de 2,5 millones de visitantes, abriendo el camino para que el Orgullo madrileño genere hoy en día un impacto económico de más de 520 millones de euros en la hostelería y el comercio.

En 2017 cuando la capital de España acogió el World Pride se calculó un impacto de 300 millones de euros de retorno. En términos globales, el turismo LGTBIQ+ ya aporta más de 6.000 millones de euros anuales a la economía española, situando al país a la cabeza del sector en Europa.

En Benidorm, esta repercusión ya se deja sentir con fuerza en el tejido empresarial local. Carrobles asegura que "son casi seis días de fiesta no solo en los recintos, sino que se traslada a la vida de la ciudad y tiene una gran repercusión económica para el empresariado".

Torres ha coincidido plenamente con el análisis del concejal, añadiendo que el perfil de este turista "genera mucho movimiento económico porque es un público que gasta mucho en ocio y restauración".

Encontrar alojamiento

La clave del éxito reside en la capacidad de Benidorm de rentabilizar sus recursos y competir con grandes capitales. El edil de Eventos ha incidido en que esta semana es "muy importante por su vertiente reivindicativa, pero también es un aliciente y un revulsivo económico para la ciudad, que está hablando de tú a tú a ‘Orgullos’ de otras ciudades con presupuestos millonarios y que no consiguen ni la mitad de repercusión que el de Benidorm".

La gran dimensión que ha adquirido la cita se refleja incluso en los retos de la organización para dar abasto con la demanda de alojamiento. El propio organizador ha puesto el acento en "la dificultad para encontrar alojamiento para algunos de los artistas invitados, lo que da cuenta de la importancia que ha adquirido esta celebración".

El punto alto de la semana se vivirá el sábado a primera hora de la tarde con el desfile oficial en la playa de Levante, que contará con 18 carrozas en un despliegue multicolor que volverá a inundar de diversidad las calles de la ciudad.