La batalla entre mandos de la Policía Local y miembros de Protección Civil de Villajoyosa da un nuevo giro con la citación del que fuera jefe del cuerpo de voluntarios, Pedro José Márquez, a un acto de conciliación civil un día antes de la vista ya fijada contra el representante del voluntariado, Sergio Lloret. Ambos procedimientos, señalados para febrero en el Juzgado de Primera Instancia de la Vila Joiosa, tienen su origen en el mismo conflicto que estalló en agosto de 2025 y que acabó provocando la dimisión de Márquez y la ruptura interna en el servicio de emergencias municipal.
Según la documentación judicial y los escritos aportados por las partes, los mandos de la Policía Local Miguel Ángel Palacios Galván e inspector, y Benjamín García López, oficial, reclaman por la vía civil una indemnización total de 6.000 euros (3.000 para cada uno) por una supuesta vulneración de su honor. El origen de la demanda se sitúa en las críticas vertidas por el voluntariado de Protección Civil y difundidas posteriormente en redes sociales y en distintos medios, entre otros EL ESPAÑOL, donde se describía un clima de “trato déspota” y “falta de respeto” hacia los voluntarios, así como amenazas de sanciones si continuaban prestando determinados servicios.
Ese malestar quedó plasmado en un escrito registrado el 4 de agosto de 2025 por el entonces representante del voluntariado, Sergio Lloret, dirigido al alcalde Marcos Zaragoza y en el que se pedía la intervención del gobierno local para reconducir la situación. En el documento se llegaba a advertir de que parte del equipo se negaba a seguir participando en los dispositivos de seguridad municipales ante la tensión con los nuevos mandos policiales. Pocos días después, el Ayuntamiento hizo público un comunicado en el que aseguraba que la dimisión del jefe de Protección Civil se producía “por motivos personales” y que oficialmente solo tenía constancia de su renuncia, no de la de otros voluntarios.
Sin embargo, el conflicto trascendió el ámbito interno y fue objeto de un intenso debate político y mediático en la comarca, con pronunciamientos de los grupos de la oposición y de sindicatos policiales, que defendieron la actuación de los mandos y anunciaron acciones legales contra los responsables del voluntariado por “acusaciones infundadas”. Ahora esas acciones cristalizan en dos actos de conciliación separados: uno frente a Lloret, y otro frente a Márquez, al que se considera pieza clave por su doble papel como jefe del cuerpo y como interlocutor del Ayuntamiento durante la crisis.
En uno de los escritos aportados al procedimiento, se introduce ahora además el nombre del concejal de Seguridad Ciudadana de la época y el de otro agente de la Policía Local, José María Escudero, como posibles testigos. Los demandantes sostienen que Márquez habría trasladado a ambos responsables municipales que no tenía ningún problema con los mandos ahora demandantes, lo que, a su juicio, desmentiría las acusaciones formuladas en el escrito registrado y en posteriores manifestaciones públicas del entorno de Protección Civil.
La defensa del voluntariado, por su parte, se apoya en la existencia de ese documento y en el malestar expresado por varios miembros del servicio, que llegaron a amenazar con abandonar la agrupación si no se modificaba la relación con la jefatura policial.
Los actos de conciliación, obligados como paso previo a una eventual querella por calumnias e injurias, servirán para comprobar si es posible un acuerdo que incluya una rectificación pública o si, por el contrario, la guerra abierta entre Policía Local y Protección Civil se prolonga en los tribunales.
Si no hay acuerdo, los mandos policiales se reservan “cuantas acciones judiciales consideren oportunas” para defender su honor, lo que podría derivar en un procedimiento penal o en una reclamación civil más amplia. En paralelo, en la Vila sigue vivo el debate sobre el uso de los voluntarios para tareas de regulación del tráfico en sustitución de los agentes municipales, cuestión que algunos colectivos vecinales cuestionan y que añade un nuevo frente a un conflicto que, lejos de apagarse, vuelve a encenderse año y medio después de su estallido.
