Alicante

A poco más de diez minutos del centro de la ciudad de Alicante, se encuentra Carolinas Bajas. Este barrio, de 10.149 habitantes, ha visto cómo durante los últimos años muchos de los negocios de toda la vida echaban el cierre a sus persianas para siempre o como algunas familias han sido desahuciadas de sus viviendas, por lo que ellos mismos llaman fondos 'buitre'. 

Un turista algo desubicado camina por la calle de Olózaga y pregunta a una vecina que está sacando al perro, qué dónde hay un supermercado. La chica contesta con un inglés algo precario que en esa zona solo hay pequeñas tiendas, pero que si busca algo mayor, tendrá que dirigirse un poco más abajo de la Plaza de Toros. El visitante algo extrañado le da las gracias y se marcha: "Bye, thank you". 

Alrededor de la plaza de Les Palmeretes hay poco más que un bar, una oficina de seguros, una panadería, una carnicería, una cafetería y dos pequeñas tiendas, de esas a las que se suele recurrir cuando falta algún ingrediente para hacer la comida o quieres una cerveza fría.

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Algo difícil de creer cuando se habla de un barrio tan bien ubicado en el mapa; a la derecha, el Castillo de San Fernando; a la izquierda, Santa Bárbara; y en medio, el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), en el que se celebran gran cantidad de eventos culturales durante todo el año. 

R.I.P Carolinas

Lo que sí hay en Carolinas Bajas es mucha variedad cultural, algo que va con el carácter acogedor del barrio. "Aquí siempre hemos dado la bienvenida a todo el mundo", describe el portavoz de la Asociación de Vecinos de Carolinas Bajas- Les Palmeretes, Joaquín Gracia

Solar reacondicionado por los vecinos de Carolinas Bajas.

Este vecino marca como momento inicial del declive del barrio la crisis de 2008. Entre las principales preocupaciones de los vecinos está el encarecimiento de la vivienda, "por culpa de la especulación", el cierre de negocios locales y la okupación, un fenómeno que el propio Joaquín Gracia ha vivido en sus propias carnes.

"También hay cosas buenas". El presidente de la asociación afirma que están muy orgullosos de contar con el ADDA, una infraestructura contemplada en los fondos EDUSI, pero que lejos de rehabilitar la zona, -donde se encontraba el tradicional mercadillo de Campoamor-, supuso que muchos comerciantes dejaran sus negocios. "Aquí la gente aparca, viene a los conciertos y se va a su casa", describe.

Recientemente, el Ayuntamiento de la ciudad ha comenzado con las obras en la avenida de Jijona y en la calle Sevilla, dos actuaciones muy demandadas. "La financiación europea solo ha ido a parar a elementos urbanísticos, pero echamos en falta el apoyo al comercio y también un plan de convivencia vecinal", explica a EL ESPAÑOL de Alicante.

Desde la asociación vecinal llevan a cabo muchas iniciativas para promover que se haga vida en el barrio como las actividades que se llevan a cabo en la propia sede de la asociación, la rehabilitación de un solar abandonado convertido en un espacio vecinal o el 'Carolines R.I.P., un festival de jazz para denunciar la gentrificación, la causa que para ellos está detrás del problema

Festival de jazz de Carolinas. Cedida

La gentrificación

Según la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU), la gentrificación es un fenómeno que sucede cuando un proceso de renovación y reconstrucción urbana se acompaña de un flujo de personas de clase media o alta, que suele desplazar a los habitantes más pobres de las áreas de intervención.

Para los habitantes de Carolinas Bajas el suyo es un claro ejemplo de gentrificación, ya que se sienten algo abandonados por las administraciones públicas. Joaquín Gracia insiste en que potenciar la buena convivencia vecinal mejoraría bastante la situación, pero "hacen falta herramientas y un plan de actuación".

Una vecina protesta ante un desahucio en el barrio.

Las esperanzas de los vecinos de Carolinas Bajas están puestas, en parte, en las próximas elecciones municipales, que se celebrarán el próximo 28 de mayo. "No queremos que se olviden de nosotros", y piden a los políticos que las promesas electorales se transformen después en hechos