Alicante

La vicealcaldesa de Alicante, Mari Carmen Sánchez, y la concejal de Economía, Lidia López, serán las síndicas en la romería a la Santa Faz, programada para el jueves 20 de abril, según un comunicado del consistorio.

Ésta es la propuesta de acuerdo del alcalde, Luis Barcala, que la Comisión de Presidencia, prevista para este viernes, remitirá al pleno del 30 de marzo para su aprobación.

Ambas dos ediles serán las encargadas de abrir el Sagrario donde se custodia la Santa Faz. Junto a las dos concejalas estarán en ese protocolario acto los Caballeros Custodios, Salvador de Lacy Pérez de los Cobos (Marqués de Lacy), y Eleuterio Llorca Martínez.

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Como paso previo a la apertura oficial del camarín, la vicealcaldesa y la concejal realizarán la prueba de llaves unos días antes para comprobar que las cuatro cerraduras -dos en posesión del Ayuntamiento y las otras dos, guardadas por el Cabildo- abren perfectamente la hornacina situada en el camarín donde se venera a la Santa Faz.

Es la segunda vez en este mandato en que son dos las mujeres a quienes se les encomienda la tarea de síndicas. Mari Carmen de España y María Conejero lo fueron en 2021. Sin embargo, en aquella ocasión, debido a las restricciones derivadas de la pandemia, sólo se pudo celebrar una eucaristía a puerta cerrada en el monasterio.

Esta designación del alcalde queda así estipulada dentro de la celebración de la festividad de "La Santa Faz" con la tradición de exponer a la veneración pública el Sagrado Lienzo, de conformidad con lo previsto en los estatutos expedidos en 1636 y en la cláusula XII de los que, en 1669, el rey Carlos II dio a la ciudad, y en lo dispuesto en el artículo 68 el Reglamento Orgánico del Pleno del Ayuntamiento, según la nota de prensa.

¿De dónde viene la reliquia protagonista de la romería de Santa Faz? Sin embargo, la devoción de los alicantinos hacia la Santa Faz viene del 17 de marzo de 1489, fecha del primer milagro conocido.

Según cuenta la leyenda, la Verónica fue una piadosa mujer, que compadecida del sufrimiento de Jesús, no dudó en ofrecerle su velo para limpiarse el rostro cubierto por la sangre. Asimismo, alguien retrató la escena en un lienzo y la convirtió en un símbolo para siempre. "Las imágenes de aquel rostro que quedó grabado en las tres dobleces de aquel velo. Una se encuentra en Roma, otra en Jaén y la tercera, que es la que a nosotros nos ocupa, en el Monasterio de la Santa Faz de Alicante", cuentan desde la concatedral.