Alicante

En plena polémica por la limitación de boyas para el fondeo de embarcaciones en la isla de Tabarca (la única isla habitada de la Comunidad Valenciana), como han planteado los ecologistas, el Ayuntamiento de Alicante ha realizado un estudio sobre "la capacidad de carga" de la isla. En él, se destaca el buen estado de las reservas naturales y el patrimonio, pero se realizan propuestas para mejorar la situación de la isla.

Gran parte de los problemas de la isla es que cualquier decisión depende de seis administraciones: Ministerio de Medio Ambiente (diferentes direcciones generales), Conselleria de Medio Ambiente, Conselleria de Cultura, Conselleria de Transportes, y Ayuntamiento de Alicante. Y es la Concejalía de Turismo del municipio, la única que está tratando de abrir un debate que tiene también que contar con vecinos, comerciantes, hosteleros y empresarios de las "tabarqueras".

En el documento se establece claramente que "está extendida la idea de que la isla se encuentra saturada de visitantes durante el periodo estival, y un reconocimiento mayoritario que, en verano, tanto la satisfacción del visitante como la calidad de los servicios que se les proporciona, es mayor cuando hay una menor aglomeración de personas".

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No obstante, destaca se trata de momento puntuales, principalmente en los fines de semana estivales, y hay "división de opiniones" respeto a la posibilidad de limitación de esa afluencia. "La mayoría de los establecimientos consideran que los principales impactos negativos son la acumulación de residuos sólidos (vidrio, cartón, envases, orgánico), la saturación de embarcaciones deportivas y la afectación de la Posidonia oceanica por los fondeos incontrolados", afirma.

Además, señalan como otra de las dificultades "la falta de planificación y organización en la captación de clientes desde los puertos emisores y en el desembarque en el muelle de Tabarca".

Otro plano de la isla de Tabarca en Alicante, desde la zona habitada. Ayuntamiento de Alicante

En resumen: "hay división de opiniones en cuanto a la posibilidad de establecer limitaciones a la afluencia de visitantes durante los fines de semana de verano. Dos serían las condiciones principales para su aceptación: medidas para desestacionalizar las visitas a la isla, y garantías de que de este modo aumenta la satisfacción de los/as visitantes y turistas".

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la única limitación que se ha establecido son los 5.000 turistas que pueden llevar diariamente las tabarqueras, pero todo el mundo sabe que ese cupo no se cumple. A ellos se añaden los turistas que van en sus propias embarcaciones. Turismo del Ayuntamiento instaló unas cámaras de conteo que fueron destruidas por actos vandálicos.

En otras islas similares, las Cíes gallegas, no se dan las mismas condiciones. No están habitadas y sólo hay varios establecimientos. Allí se ha puesto un cupo con reserva previa de 1.000 visitantes diarios. Algo que los vecinos, hosteleros y comerciantes de Tabarca no están dispuestos a consentir después de haber perdido su principal actividad económica hace décadas, la pesca.

También plantea otras medidas de ocio desestacionalizado en las que ya se está trabajando. Pero sin que el resto de administraciones se integren el debate es difícil implementar ninguna solución.

La reserva

Por el momento, la Concejalía de Turismo de Alicante propone otras medidas paliativas de algunos problemas como impedir el acceso a isla con comida, envases y plásticos. Pero tiene que ser la Conselleria de Turismo la que imponga esas limitaciones.

Respecto a la reserva marítima, el gran patrimonio de la isla, el estudio afirma que "la calidad de las aguas en el entorno de la isla de Tabarca es óptima (...) El mayor riesgo se identifica en el emisario de la EDAR, pero hasta la fecha, se produce una rápida y eficaz dispersión y dilución del posible efluente vertido desde el emisario".

"Las sustancias prioritarias o incluso el análisis total realizado, no ha revelado cantidad significante alguna para cada uno de los contaminantes estudiados. Los efectos del cambio climático pueden afectar a la calidad de las aguas, se producirán de forma generalizada en el Mediterráneo, bien por incremento de temperaturas, anomalías térmicas, e incremento en la intensidad y frecuencia de los temporales. De forma indirecta, pueden favorecer la introducción de especies invasoras", añade el documento.