Las Elecciones Generales de julio de 2023 dejaron en la provincia de Alicante un mapa político nítido. Con doce escaños en juego para el Congreso de los Diputados, los resultados oficiales otorgaron cinco representantes al PP, cuatro al PSOE, dos a Vox y uno a Sumar-Compromís. Sin embargo, un examen detallado del reparto mediante el sistema D’Hondt reveló que el equilibrio final entre las fuerzas progresistas y conservadoras se sostuvo en una distancia muy escasa a la hora de asignación de los escaños.
Entre los partidos con representación, el bloque conservador (PP-Vox) apenas sacó 73.332 votos más que el bloque de izquierdas (PSOE-Sumar- Compromís) de un censo total de 1.261.001 electores. El enorme volumen de abstencionistas, el 28,29% (356.620 votos), hizo el resto y fue importante a la hora de que PP y Vox sumasen 7 escaños frente a los 5 de PSOE-Sumar-Compromís.
La legislación electoral española establece un umbral del 3% de los votos válidos para que una candidatura pueda aspirar a entrar en el reparto de escaños de una provincia. Y la distribución real de los puestos parlamentarios depende de la división de los sufragios, lo que eleva el coste efectivo de un escaño. En la práctica, conseguir representación en Alicante exigió superar los 71.000 votos, convirtiendo la barrera electoral en un espejismo para las formaciones minoritarias.
El punto de máxima tensión durante el escrutinio provincial se concentró en la adjudicación del duodécimo escaño, la última plaza parlamentaria asignada por la circunscripción. Este cotizado puesto recayó en el cuarto diputado del PSOE gracias a su cuarto cociente de 71.606 votos (la Ley D'Hont divide cada resultado en sucesivos cocientes para la asignación de escaños). Para obtener su sexto escaño el PP habría necesitado un cociente de 65.833,4 puntos, fue de tan solo 5.773 puntos D'Hondt. O lo que es lo mismo, haber captado 28.864 votos más en las urnas para lograr que su sexto divisor superase el quinto socialista. El PSOE, en cambio, habría tenido que perder más de 31.000 votos para quedarse sin su cuarto escaño.
La importancia de la abstención
Esta estrecha distancia adquiere un significado relevante cuando se analiza el comportamiento de la abstención. Más de 356.000 alicantinos con derecho a voto decidieron no acudir a las urnas en aquella jornada electoral. Si la participación en la provincia se hubiera incrementado tan solo cinco puntos porcentuales, habrían entrado en circulación más de 63.000 nuevos votos. Un caudal de esta magnitud superaba ampliamente el margen de 28.864 papeletas que separaba al Partido Popular de arrebatar el diputado al PSOE o los 28.239 votos que necesitaba Sumar para duplicar su presencia en Madrid.
No obstante, un 71,71% de participación en la provincia constituyó por sí mismo un buen resultado. En los comicios anteriores, las del 10 de noviembre de 2019, la participación definitiva en la provincia de Alicante fue del 69,32%. En cualquier caso, la composición de la delegación alicantina no dependió únicamente de la movilización de las bases tradicionales de cada partido, sino también del volumen de electores que prefirió quedarse en casa.
Así pues, depende mucho en las elecciones del 29-N si el abstencionismo pertenece al bloque conservador o al bloque de izquierdas, o lo que es lo mismo, el grado de movilización que desde los partidos consigan alentar entre sus simpatizantes ya que un cambio en la participación del electorado abstencionista puede reconfigurar el equilibrio de poder en las Cortes Generales.
Las listas abiertas en el Senado
La votación al Senado funciona mediante un mecanismo diferente al del Congreso, con elección directa por listas abiertas. Finalmente el PP logró tres senadores para el Partido Popular y el PSOE solo uno. En la jornada del 23-J, la candidata del PP Eva Ortiz Vilella encabezó el recuento en la provincia alcanzando 335.834 apoyos, lo que supuso el 38,2% del total de sufragios emitidos para la Cámara Alta. Sus compañeros de lista, Agustín Almodóbar y María Dolores Esteve, aseguraron las plazas segunda y tercera con 324.363 y 319.692 votos respectivamente.
Por su parte, la primera representante del PSOE, Ana Martínez Zaragoza, obtuvo el cuarto y último puesto en disputa tras reunir 297.956 sufragios (el 33,9%). La tercera senadora electa por el PP superó por un margen directo de 21.736 votos reales a la primera candidata del PSOE.
Para que los socialistas hubiesen logrado un segundo senador en la provincia a costa de la lista popular, su segunda aspirante, Antonia Moreno Ruiz (282.311 apoyos), tendría que haber recortado una diferencia directa de 37.381 votos sobre el tercer corte del PP.
Formaciones como Vox o Sumar-Compromís, que en las papeletas para el Congreso obtuvieron dos y un diputado respectivamente, quedaron completamente al margen de la representación en el Senado. La candidata más votada de Vox en la circunscripción alicantina, Irene Lisarte, obtuvo 123.597 apoyos (14,1%), situándose a más de 174.000 votos de la última plaza asignada a la socialista Ana Martínez. Por su parte, el referente de Sumar en la lista sepia, Manuel Alcaraz, acumuló 109.825 votos (12,5%), quedando a más de 188.000 sufragios de la frontera de entrada.
En el caso de que el PSOE y la coalición Sumar-Compromís hubiesen concurrido bajo una única papeleta de izquierdas (como va a ocurrir ahora) sin alianza en la derecha (se lo están pensando), el reparto provincial habría registrado un vuelco histórico.
Por eso, ante la amenaza de esa candidatura unitaria de izquierdas, la respuesta del bloque conservador se vuelve matemáticamente indispensable para conservar la hegemonía. Si el PP y Vox acuerdan presentar una lista conjunta en la provincia de Alicante, la suma de las papeletas conservadoras habría alcanzado una posición inalcanzable para sus rivales. En una proyección de los resultados de 2023, con un escenario de choque de bloques unificados, la lista conjunta de PP y Vox se habría adjudicado los tres primeros escaños en el Senado en disputa (lo que ocurrió hace tres años solo en el caso del PP), relegando a la candidatura unificada del PSOE y Sumar a la cuarta y última plaza del Senado.
