El Partido Popular de la provincia de Alicante ha activado formalmente su estructura organizativa con la mirada puesta en la próxima cita electoral del 29 de noviembre. En la sesión del Comité Ejecutivo Provincial celebrada este martes, los populares dieron luz verde al equipo que coordinará la estrategia en el territorio alicantino y a la conformación de tres nuevas gestoras locales en Mutxamel, Novelda y Polop.
La reunión estuvo presidida por el líder provincial de la formación, Toni Pérez, junto a la secretaria general Ana Serna, y contó con la asistencia del director de campaña del PPCV y diputado nacional, César Sánchez, así como del senador Gerardo Camps, portavoz del comité de campaña autonómico y representante en el equipo nacional.
En la reestructuración de los órganos locales, el alcalde de Mutxamel, Rafa García, asumirá la presidencia de la gestora en dicho municipio, mientras que el primer edil de Polop, José Luis Susmozas, encabezará la dirección local de su localidad y Javier Abad tomará las riendas en Novelda.
Paralelamente, la dirección de la campaña provincial para el 29N recaerá en la propia secretaria general, Ana Serna, apoyada por Javier Navarro como director adjunto. Durante la sesión, Toni Pérez puso en valor el peso estratégico que la circunscripción alicantina tendrá en la contienda, remarcando la capacidad de movilización del partido en la provincia como herramienta clave para aspirar al Gobierno central.
Esta movilización interna cobra mayor relevancia al ser analizada en el contexto de los últimos datos demoscópicos elaborados por Sociométrica para EL ESPAÑOL, los cuales sitúan a la provincia de Alicante como el gran bastión electoral de la derecha y una pieza determinante para la estabilidad del bloque conservador tanto a nivel nacional como autonómico.
En el horizonte de las elecciones generales del 29 de noviembre, el sondeo proyecta un holgado triunfo del Partido Popular en la circunscripción alicantina con un 37,1% de las papeletas, lo que le permitiría conservar sus cinco escaños en el Congreso de los Diputados. Por su parte, el PSPV-PSOE sufriría el desgaste del escenario nacional al caer al 25,7% de los sufragios, perdiendo un acta en favor de VOX, formación que escalaría hasta el 23,2% de los apoyos y lograría tres parlamentarios.
En lo relativo a la gobernabilidad de la Comunitat Valenciana, las proyecciones para las Cortes Valencianas señalan a Alicante como el "voto de refugio" fundamental para sostener la mayoría del presidente Juanfran Pérez Llorca frente a ligeros retrocesos en la provincia de Valencia. El PP alcanzaría en las comarcas del sur un 35,8% de estimación de voto (entre 14 y 15 escaños), mientras que VOX experimentaría una destacada subida hasta el 16,6% (5 o 6 diputados), manteniéndose una pugna sumamente ajustada en el reparto de la última acta provincial por apenas un 0,1% entre ambas formaciones.
En el bloque progresista, los datos dibujan un escenario complicado en suelo alicantino, con un PSPV-PSOE en retroceso que obtendría un 25,1% (10 actas, una menos que en la anterior legislatura) y un Compromís que lograría sostener el 11,1% de los sufragios y retener sus cuatro representantes. De este modo, la suma conjunta de PP y VOX superaría el 52% del voto en la provincia, consolidando a Alicante como la garantía de estabilidad institucional para la derecha en el territorio valenciano.
