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En la reconfiguración del mapa político de la Comunitat Valenciana tras el desgaste de la dana de 2024, la provincia de Alicante sigue siendo un bastión estratégico para el centroderecha y motor electoral para el bloque conservador en los próximos comicios. Según la última estimación sociométrica realizada por Sociométrica para EL ESPAÑOL, la circunscripción alicantina no solo consolida su perfil tradicionalmente más conservador en comparación con las provincias de Valencia y Castellón, sino que se convierte en la clave determinante para garantizar que el actual presidente, el finestrense Juanfran Pérez Llorca, mantenga la gobernabilidad del Consell.

Mientras que el conjunto del territorio valenciano dibuja un escenario de ligero desgaste para las siglas del PP -que cae al 34,2% de la estimación autonómica global-, la provincia de Alicante vuelve a responder con notable fidelidad a la formación popular. En las previsiones de voto para unas elecciones a las Cortes Valencianas, el PP de Pérez Llorca se sitúa en la provincia más al sur de la Comunitat en un sólido 35,8% del voto proyectado, asegurando entre 14 y 15 escaños.

Esta cifra contrasta con el 32,7% que los populares obtienen en la provincia de Valencia, lo que evidencia la existencia de un "voto de refugio" en las comarcas del sur, fundamental para compensar los retrocesos en el entorno de la capital autonómica.

No obstante, lo más curioso de los estudios sociométricos sobre el mapa electoral en Alicante tiene que ver con el notable crecimiento de VOX. La formación que lidera Santiago Abascal experimenta una acentuada subida en el feudo alicantino, escalando hasta el 16,6% del sufragio autonómico y garantizándose entre 5 y 6 diputados autonómicos.

Este avance refleja cómo el trasvase de votantes desde las filas populares hacia la extrema derecha tiene en Alicante un foco de especial penetración. De hecho, los datos del reparto D'Hondt apuntan a una contienda interna feroz dentro del propio bloque de la derecha: el último escaño asignado en la provincia alicantina se disputa en una horquilla hiperajustada de apenas un 0,1% de diferencia entre la candidatura del PP y la de VOX.

En el espectro de la izquierda, la provincia de Alicante se confirma como el terreno más adverso e inclemente para la estrategia del PSPV-PSOE y su líder regional, Diana Morant. Si en el conjunto autonómico los socialistas caen hasta el 23,8%, en la provincia alicantina el desplome adquiere tintes muy preocupantes para el partido de Pedro Sánchez. El PSOE se queda con un 25,1% de los apoyos para las Cortes valencianas (10 actas, una menos que en los anteriores comicios autonómicos), acusando una desconexión creciente con el electorado alicantino.

A este debilitamiento socialista se suma la histórica dificultad de la izquierda nacionalista para penetrar con fuerza en las comarcas del sur. Compromís roza en Alicante el 11,1% de las papeletas autonómicas, una cifra respetable que le permite conservar sus 4 representantes en la provincia, pero que queda muy lejos del impacto del 20,0% que la coalición registra en la provincia de Valencia.

La suma de las fuerzas progresistas en Alicante resulta francamente insuficiente para plantar cara a la apisonadora del bloque conservador, que en este territorio acarrea más de un 52% de los votos sumando las papeletas populares y de VOX.

Generales del 29-N

La brecha electoral entre Alicante y el resto de la Comunitat se acentúa aún más al proyectar los resultados en clave de elecciones generales al Congreso de los Diputados. En este escenario, la victoria del PP en la provincia es contundente: obtiene un 37,1% de los sufragios y retiene firmemente sus 5 diputados.

Por el contrario, el PSOE sufre en suelo alicantino un duro castigo nacional al retroceder hasta el 25,7% y con la posibilidad de perder un escaño vital en la Cámara Baja (pasando de 4 a 3 parlamentarios). Ese escaño perdido por el socialismo alicantino va a parar de forma directa a la candidatura de VOX, que se catapulta en Alicante hasta el 23,2% del voto nacional, logrando 3 diputados y consolidando a la provincia como uno de los caladeros más importantes de la formación en toda España.

Alicante se reafirma así como el verdadero epicentro del cambio político en el territorio valenciano. La firmeza del electorado conservador alicantino neutraliza cualquier intento de remontada de la izquierda y garantiza que la suma de PP y VOX no sufra fisuras en la gobernabilidad de las instituciones.