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El primer pleno ordinario de la Diputación de Alicante tras el verano, fijado para el miércoles 9 de septiembre, ha servido de escenario para un intercambio de reproches entre el equipo de gobierno del PP y el grupo socialista que marca el tono del arranque del curso político en la institución provincial. Lo que en apariencia es una disputa por una fecha del calendario esconde, en realidad, dos lecturas contrapuestas sobre el ritmo de trabajo y la iniciativa política del ejecutivo que lidera Toni Pérez en un año marcado por la proximidad electoral.

El grupo socialista abrió el fuego ayer, 1 de septiembre, con una nota de prensa en la que lamentaba que el primer pleno tras el periodo estival se retrasara hasta la segunda semana de septiembre. Para el portavoz socialista, Vicente Arques, ese calendario es una nueva muestra de la "falta de iniciativa y de ritmo de trabajo" del gobierno provincial.

Arques ha vinculado la fecha del pleno con lo que considera un escaso impulso político del PP durante el actual mandato, y ha cifrado en nueve las mociones presentadas por el PSOE entre enero y julio de 2026, frente a solo dos del Partido Popular, pese a que este cuenta con 15 diputados con dedicación exclusiva y ostenta el gobierno de la institución.

Los socialistas insisten en que, mientras "los problemas de la provincia no entienden de vacaciones", el PP "se toma con demasiada calma la vuelta al trabajo". En su relato, la espera hasta el 9 de septiembre para celebrar el pleno y hasta el 2 de septiembre para las primeras comisiones demuestra que la Diputación funciona "a medio gas".

Arques ha recordado además que, desde septiembre de 2023, el PSOE ha registrado 39 mociones frente a las 10 del PP, una diferencia que, a su juicio, refleja "una forma de gobernar" en la que la oposición estaría marcando buena parte de la agenda política.

La respuesta del equipo de gobierno no se ha hecho esperar. La vicepresidenta primera de la Diputación, Ana Serna, ha exigido al PSOE "un mínimo de rigor y conocimiento acerca de la institución antes de criticar su funcionamiento" y ha aclarado que la celebración del pleno el 9 de septiembre no es un capricho del ejecutivo, sino la aplicación de un acuerdo plenario aprobado por unanimidad al inicio de la legislatura. Según ha recordado Serna, el acuerdo adoptado el 2 de agosto de 2023 establece que las sesiones ordinarias se celebran el primer miércoles de cada mes, con la excepción de enero y septiembre, que se fijan en el segundo miércoles.

Para la portavoz del equipo de gobierno, resulta "sorprendente" que el PSOE critique ahora una fecha que, según sostiene, fue aprobada también por su grupo político. Serna ha acusado a los socialistas de vivir "instalados en la crítica gratuita y nada constructiva con la única intención de manipular", y ha defendido que la Diputación mantiene "un ritmo de actividad normal y acorde con el calendario administrativo".

En su réplica, la vicepresidenta ha desplazado el foco hacia la puesta en marcha de la segunda fase del Plan + Cerca y de una nueva edición del Bono Consumo, programas que cifra conjuntamente en una inyección de 56 millones de euros para los municipios de la provincia.

Con las elecciones cada vez más cerca, este primer cruce de reproches sugiere que la Diputación de Alicante será también un campo de batalla en la campaña. El PP tratará de presentar su gestión como seria y continuista, mientras el PSOE intentará capitalizar la percepción de un gobierno "a medio gas" y de una oposición más activa. El calendario, en este contexto, no es solo una agenda de sesiones: es el primer campo de disputa narrativa del curso político electoral.