Alicante
Publicada

El asesinato de Álex, el niño de 13 años acuchillado el pasado sábado en una vivienda de Sueca (Valencia) cuando jugaba a videojuegos en casa del padre de un amigo, ha vuelto a retorcer a los valencianos y a engrosar la oscura lista de crímenes contra menores de edad en la Comunitat Valenciana.

En los últimos 10 años (2017-2026) 11 menores han sido asesinados en crímenes que van desde la violencia vicaria hasta los parricidios y los ajustes de cuentas intrafamiliares.

Valencia, la Comunitat Valenciana y España entera siguen conmocionadas por el cruel y frío crimen de Álex, quizás el caso más inexplicable dentro de la perversión que rodea la violencia contra niños y adolescentes.

Juanfran, su presunto asesino, declaró no saber por qué lo mató, ya que no tenía nada contra él, como él mismo reconoció.

Aun así, le apuñaló cuando salió de la habitación en la que estaba jugando al Fortnite con su amigo, el hijo del asesino.

Aunque el agresor tenía antecedentes por violencia de género y problemas de custodia, y la familia del menor era cercana a su exmujer, el caso no ha sido reconocido como violencia vicaria.

Por provincias, Valencia registra cinco menores fallecidos, Alicante tres menores y Castellón otros tres.

Más de la mitad de los casos corresponden a violencia machista o vicaria, que se define como el asesinato de los hijos por parte del padre para hacer daño a la madre, mientras que el resto responden a violencia intrafamiliar.

El caso anterior al de Álex fue el de Samuel, en Algemesí (Valencia), quien fue asesinado junto a su madre por su padre en 2025.

En 2024, Alicante sumó otro crimen atroz con el asesinato de Cloe, de 15 años, degollada por su exnovio de 17 años en Orihuela Costa. Supuso el crimen con el agresor y la víctima más jóvenes desde que hay registros en Alicante.

Tres años antes, en 2022, Sueca ya había sufrido un terrible caso con la muerte de Jordi, de 11 años, asesinado por su padre con 27 puñaladas mientras su madre escuchaba por teléfono.

Ese mismo año, en la pedanía ilicitana de Algoda, un menor de 15 años mató a tiros a su madre, a su padre y a su hermano de 10 años en un parricidio.

Entre los antecedentes más graves figura el doble infanticidio de Godella en 2019, donde Amiel e Ixchel murieron en un contexto de trastorno mental grave, y el parricidio de las dos niñas de 3 y 6 años en Castellón, en 2018, asesinadas por su padre pese a que su madre había denunciado amenazas.

En 2017, una niña de 2 años en Alzira fue asesinada en un caso de violencia de género reconocido oficialmente como vicario, mientras que en Elda un niño de 8 años con diversidad funcional fue estrangulado por la pareja del padre de acogida.