Alicante

En julio de 1916 se produjo en España la mayor regulación de nombres de municipios de toda la historia del país: casi 600 localidades vieron cómo sus denominaciones cambiaban para evitar duplicidades y confusiones, la mayor parte de las veces añadiendo algún tipo de coletilla a su topónimo habitual. En el caso de Alicante, este decreto afectó a 8 pueblos, que se vieron obligados por el Gobierno a adaptarse a la nueva norma. 

La regulación empezó en realidad una década antes, cuando el geógrafo, historiador y escritor Manuel de Foronda y Aguilera, presidente de la Real Sociedad Geográfica, presentó un proyecto para renombrar los municipios con nombres duplicados en España. Se formó una comisión y se trabajó durante los años siguientes, en los que se lidió con la burocracia de los sucesivos gobiernos para sacar el decreto adelante. 

Esto cristalizó finalmente el 2 de julio de 1916, cuando la Gaceta de Madrid publicó un Real Decreto de 27 de junio por el que se procedía a modificar el nombre de 570 municipios españoles para distinguirlos así de otros homónimos existentes en el país. Fue la primera vez que el Estado intervenía directamente para modificar la nomenclatura de los pueblos.

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¿Qué localidades se vieron afectadas en la provincia de Alicante? Pues todas aquellas que tenían nombres que podían dar pie a confusión porque ya existían en otros puntos de España, y que básicamente ganaron nuevos apellidos. Así, Aguas pasó a llamarse Aguas de Busot (actualmente su denominación oficial es Aigües); Gata sumó el "de Gorgos" por el que se le conoce actualmente; y Formentera incluyó un "del Segura" para distinguirse de la isla balear.

Más ejemplos: San Juan pasó a ser "de Alicante" (ahora Sant Joan d'Alacant), Guardamar incluyó "del Segura" y Bañeras se convirtió en "Bañeres", en una extraña castellanización de su denominación en valenciano que se ha corregido con el tiempo (Banyeres de Mariola). 

Imagen de Muro de Alcoy, municipio que ha optado por ignorar el decreto y autodenominarse simplemente "Muro".

Monforte y Muro

Un caso llamativo por la historia que arrastra es el de Monforte. Esta localidad alicantina ha tenido varios nombres desde su fundación en el siglo XIII, cuando se le denominada Nompot. Se cree que posteriormente (aproximadamente un siglo después) recibió el nombre de Monfort, en relación al "fuerte de montaña".

500 años después, con la llegada de los Borbones, se castellaniza el nombre y se le denomina Monforte, hasta que en 1916 gana la coletilla "del Cid", en referencia a la Sierra del Cid, cercana al municipio.

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El último municipio afectado por el decreto muestra la resistencia que supuso en algunos pueblos la imposición de estos cambios. Se trata de Muro de Alcoy, que sumó la segunda parte a su nomenclatura original. Durante años el Ayuntamiento de la localidad ha intentado modificarla o recuperar de alguna manera la antigua, hasta el punto de que en su página web municipal el pueblo figura simplemente como "Muro". 

Este tema, además, llegó incluso a los tribunales, y en 2004 el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana denegó la petición de volver al nombre original alegando que ya existía una población que se llamaba igual en Mallorca. Al final los sucesivos responsables públicos han optado por la vía más rápida: ignorar el decreto de 1916 y seguir llamando a su municipio como se ha hecho toda la vida.