Villena

Por si a alguien le quedaba alguna duda, la multitudinaria llegada a la ciudad el pasado domingo de la imagen de la Virgen de las Virtudes, patrona de Villena, tras su tradicional romería, ya demostraba las ganas que la capital del Alto Vinalopó albergaba de vivir sus fiestas, tras tres años de espera y la obligada ausencia de 2020 y 2021 por la pandemia.

Es cierto que todas las poblaciones, en mayor o menor medida, sienten de manera muy especial sus tradiciones. Pero el ejemplo de esta ciudad supone la expresión más multitudinaria no solo en el amplio mapa de celebraciones de Moros y Cristianos, sino que probablemente sean las fiestas más participativas de toda la provincia de Alicante, con más de 10.000 festeros, dentro de un censo poblacional de algo menos de 35.000 habitantes.

La procesión a Ntra. Sra. de las Virtudes, patrona de Villena. J.C.V.

Esa enorme densidad, que cualquier visitante percibe cuando se acerca estos días a Villena, se da cita en las 14 comparsas -7 en el bando moro y otras 7 en el cristiano- con que cuenta la celebración, desarrollada entre el 4 y el 9 del presente mes.

Comparsas algunas de ellas rondando los doscientos años de antigüedad, y con unas cifras de participación en ellas, que oscilan desde los doscientos componentes hasta los más de dos mil que asume la comparsa Piratas, la más numerosa del mundo dentro de este tipo de festejos.

Y es que las cifras de las fiestas villeneras dan vértigo. Hablamos en sus dos desfiles más característicos -la Entrada del día 5 y la Cabalgata de la noche del 6- de la participación de más de diez mil quinientos festeros. También unos cuatro mil músicos dispuestos en más un centenar de agrupaciones.

La disposición de unos setenta bloques -una forma de desfilar característica de esta ciudad- y más de treinta escuadras especiales -faceta esta, en la que se detectará un cierto descenso, ya que las empresas artesanas no han contado con tiempo suficiente- totalizando cerca de 130 cabos, faceta esta última en la que Villena alberga un reconocido prestigio.

El programa

Las fiestas se iniciarán en la Plaza de Santiago el lunes, a las 12 de la mañana, con el pregón del villenero Antonio Martínez Puche, profesor de la Universidad de Alicante, dando paso a la siempre elegante Fiesta del Pasodoble, con la participación de los cargos de las diferentes comparsas y sus respectivas bandas titulares.

Pero la pasión, la emoción y el espectáculo se dará cita pocas horas después, a las 4 en punto de la tarde, en una calle Nueva atestada de público, desde donde la Banda Municipal de Villena celebrará al mismo tiempo su centenario y el centenario del emblemático pasodoble La Entrada de Quintín Esquembre, ante miles de personas que aplauden, lloran y se conmueven con esa arrancada que da inicio a la Entrada más masiva que registra el mapa de las celebraciones de moros y cristianos.

La Banda Municipal de Villena a punto de iniciar la Gran Entrada. J.C.V.

A partir de ese momento, la ciudad se ofrece en una densa sucesión de jornadas festivas, que tiene otro plato fuerte en la Cabalgata del 6 de septiembre -presente en el libro Guinness de los récords como el desfile nocturno de moros y cristianos más participativo-, que se inicia a las 9 de la noche y no culmina hasta las 4 de la madrugada de apoteósico desfile. O esas embajadas que desde hace ya casi medio siglo, se desarrollan en el escenario natural del Castillo de la Atalaya.

O el magnífico acto de la Conversión del Moro al Cristianismo, celebrada en el solemne marco de la Iglesia de Santiago. O, como cima de actividades religiosas, la multitudinaria procesión de la tarde del 8 de septiembre, popularmente denominada ‘Paseo de la Virgen’, una de las más multitudinarias de la Comunidad Valenciana.

Marcialidad en la comparsa de Cristianos de Villena. J.V.C.

Este año se cuenta con la participación de Carlos Mazón, presidente de la Diputación Provincial de Alicante, desfilando como invitado en la comparsa Moros Nuevos, y dentro de los alicientes de la Cabalgata se cuenta con una sorpresa especial de la comparsa de Estudiantes, la alegoría auspiciada por los Labradores, o esos divertidos abanicos ejecutados por los bloques de Moros Nuevos casi al final del gran desfile.

Un momento álgido en la Entrada de Villena de 2019. J.V.C.

Las fiestas de Villena se encuentran muy cerca de obtener la calificación de Interés Turístico Internacional, pero ello no impide que, en su esencia, nos encontremos con una manifestación auténtica, en la que lo fastuoso se liga la llaneza. En la el ritmo incita al aplauso, y en la que la ciudad se viste, en estos días, de auténtica capital de la felicidad festera.