Alicante

La Audiencia de Alicante ha condenado a 22 años de prisión a una pareja que gestionaba un prostíbulo en un chalé del municipio de San Vicente del Raspeig por forzar a la prostitución al menos a cuatro mujeres de distintas nacionalidades que se encontraban en situación irregular en el país.

Las víctimas eran obligadas a ejercer en jornadas de trabajo abusivas que se prolongaban desde las diez y media de la mañana hasta la una de la noche o, en ocasiones, las cuatro de la madrugada.

Así lo establece una sentencia de la Audiencia de Alicante, que considera acreditado que los dos acusados -un hombre de 71 años y originario de Argentina y una mujer de 56, procedente de Brasil- son autores de cuatro delitos de explotación de la prostitución y obtenían unas ganancias por esa actividad.

[Prostitutas y mendigos quedan sin sanción en los dos primeros meses de la ordenanza Cívica de Alicante]

Además, el tribunal señala que ambos suministraban cocaína a los clientes que la solicitasen, por lo que añade a su condena otros tres años de prisión para cada uno por un delito contra la salud pública por la distribución de sustancias que causan grave daño a la salud.

Los hechos enjuiciados tuvieron lugar, como mínimo, a partir de mayo de 2015. La sentencia concreta que la Policía Nacional abrió una investigación al tener información sobre las actividades ilícitas que se realizaban en dicho chalé, a partir del testimonio de algunas de las mujeres explotadas, y logró la autorización judicial para practicar la entrada y registro del inmueble.

En ese registro, los agentes hallaron anotaciones en los que se contabilizaban ingresos de 365.880 euros en 2015 y de otros 365.045 en 2016, derivados de la actividad ilícita que se desarrollaba en el chalé.

A partir de las pruebas halladas por los investigadores y el relato de varias de las mujeres consideradas testigos protegidas, el tribunal estima acreditado que los dos procesados captaban a las mujeres a través de anuncios publicados en medios de comunicación, en los que se les ofrecía la posibilidad de lograr importantes ingresos económicos ejerciendo la prostitución en el chalé.

Las mujeres interesadas contactaban con los acusados, quienes se entrevistaban con ellas para aceptarlas y les fijaban las condiciones de trabajo.

Según la sentencia, las mujeres quedaban obligadas a trabajar desde las 10.30 horas hasta la una de la madrugada, aunque en ocasiones tenían que extender su jornada “hasta las tres o las cuatro de la mañana”.

En ese tiempo debían esperar en una habitación sótano de 40 metros cuadrados provista de sofás-cama, taquillas, una nevera y baño, hasta que eran llamadas para exhibirse ante los clientes para ser elegidas.

La Audiencia de Alicante detalla que la tarifa habitual establecida era de 50 euros por media hora de servicios y 100 por la hora completa. Las mujeres percibían alrededor del 60 % de ese precio, mientras que los dos procesados se quedaban con el resto. El dinero lo cobraba alguna de las mujeres que ayudaban a los gestores del chalé, llamadas 'mamis'.

Los acusados imponían “multas” a las mujeres que se negaban a practicar sexo sin preservativo, cuando el cliente lo solicitaba, o cuando rechazaban trabajar durante el periodo en el que tenían la menstruación.

Por otro lado, el tribunal absuelve a otros cuatro procesados, entre los que se encontraban el hijo de los acusados y las empleadas que realizaban tareas de limpieza y mantenimiento en el chalé, al considerar que no ha quedado acreditada su participación en los hechos delictivos.

Además de las penas de privación de libertad para los dos condenados, el tribunal acuerda la imposición de dos años de libertad vigilada y ordena la clausura definitiva del chalé. La sentencia es recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).