Alicante

El grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Alicante no tiene portavoz. O, al menos, no existe para los servicios de comunicación del partido, que obvian de manera deliberada en sus notas de prensa diarias al número 1 de la lista a las municipales de 2019, el dramaturgo Francesc Sanguino. En su lugar impulsan al secretario general de la ejecutiva local y concejal, Miguel Millana.

Es más: el propio Sanguino ha decidido enviar sus notas de prensa, dando opinión sobre temas que el PSOE de Alicante también aborda... sin contar con él. Esta situación se ha extendido también a las redes sociales del PSOE de Alicante, en las que no hay ni una sola mención a opiniones de Sanguino. Es como si no existiese.

La esperpéntica situación que se vive otra vez en el PSOE de Alicante no es ninguna sorpresa para quien conoce los entresijos del partido, que lleva décadas bajo la sombra de una única persona: el exsenador Ángel Franco, el hombre con quien todos buscan pactar para ganarse el favor de la agrupación alicantina, que controla con mano de hierro. A finales de mes habrá una asamblea local que se volverá a convertir en un ejercicio de demostración de poder para el veterano político. 

El desastre es tal que en las municipales de 2019, con un escenario absolutamente a favor, el PSOE alicantino ni siquiera logró ser el partido más votado en la ciudad de Alicante (fue el PP), su gran baza para reclamar la Alcaldía. 

Tal es la influencia de Franco que la búsqueda de candidato por parte del PSOE autonómico para Alicante no suele responder al criterio habitual de quién es mejor para enfrentarse a su adversario natural, el PP, sino para ejercer de contrapoder al exsenador. Por eso se habla en los círculos cercanos a Ximo Puig de poner a un candidato "de peso" como por ejemplo a la actual consellera de Sanidad, Ana Barceló, por su capacidad para plantar cada a Franco. 

Esta situación demuestra que, para Valencia, ganarle las elecciones al PP es secundario, y no dudará en proponer a una evidente paracaidista (Barceló due alcaldesa de Sax) sin con ello gana poder de decisión en la agrupación local. Lo curioso es que Sanguino fue aupado por el propio Puig, y Franco aceptó la apuesta personal del presidente para luego hacerle el vacío. Y nadie garantiza que no ocurra lo mismo con el siguiente candidato. 

La historia interminable 

La historia de Sanguino es exactamente la misma que la de tantos y tantos candidatos anteriores que llegaron con la intención de cambiar las cosas y acabaron devorados por la maquinaria del partido a nivel local: desde el catedrático de historia de la Universidad de Alicante Roque Moreno (una víctima colateral del caso Brugal por pedirle favores a Enrique Ortiz) hasta cargos orgánicos como al que fuera la secretaria de organización autonómica, Elena Martín. Nadie sobrevive a más de una legislatura con Franco en frente. 

Puig sabe que necesita al exsenador en los procesos electorales internos por el granero de votos que le supone en la comarca de L'Alacantí, pero ni siquiera esa alianza le ha valido la victoria en las recientes elecciones provinciales del PSOE: Alejandro Soler, candidato sanchista, se impuso por menos de 100 votos a Toni Francés, el hombre de Puig. Ángel Franco estaba sentado a la derecha de Francés en la presentación de su candidatura, en la Universidad de Alicante. 

Ángel Franco (izquierda), sentado junto a Toni Francés en la presentación de su candidatura.

La realidad hoy por hoy es que el PSOE de Alicante vuelve a estar descabezado, sin rumbo y sin ejercer de oposición real al bipartito que gobierna la ciudad. Esta falta de liderazgo preocupa, y mucho, a otros sectores de la izquierda, como Compromís y Unidas Podemos, quienes son conscientes de que necesitan a un socialismo fuerte para poder conformar un nuevo tripartito.

Sin embargo, en la memoria sigue reciente el fracaso del anterior proyecto de izquierdas de 2015, en el que el hombre colocado por Ángel Franco (el abogado Gabriel Echávarri) tuvo que abandonar la Alcaldía por sus procesos judiciales. Uno de las primeras decisiones de Echávarri como primer edil fue firmar el alta de la mujer de Franco como asesora del área de Recursos Humanos, y sus socios a la izquierda (Guanyar, una marca vinculada a EU) y Compromís tuvieron que tragar. 

Porque al final ese es el peligro de Franco para el PSOE: que siempre aparece en el peor momento y en el peor lugar, como en las recientes oposciones a Policía Local de Alicante, donde un sobrino político suyo y otro pariente de uno de sus delfines, Carlos Giménez, han aprobado entre acusaciones de nepotismo. De ahí se explican los nuevos matices del PSOE alicantino sobre ese asunto: que se depuren responsabilidades pero no se "criminalice" a quienes "han aprobado la oposición limpiamente". 

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