Alicante

Un vecino de Ibi (Alicante) ha sido detenido por denunciar haber sido víctima de cargos fraudulentos en su tarjeta bancaria por valor de 16.710,76 euros, cuando supuestamente se había gastado el dinero en apuestas deportivas online, según un comunicado de la Guardia Civil.

Noticias relacionadas

El sospechoso, acusado de un delito de simulación de delito y otro de estafa en grado de tentativa, ha quedado en libertad con la obligación de comparecer en el juzgado cuando sea requerido.

Esta persona, de 42 años, había acudido el pasado 11 de enero a las dependencias del instituto armado para denunciar que le habían realizado cargos fraudulentos en su cuenta bancaria por un importe total de 16.710,76 euros, en concepto de pagos de casas de apuestas online, que le habrían hecho desde el extranjero. Según el denunciante, ni siquiera había llegado a activar la tarjeta cuando la recibió por correo en su vivienda.

La Guardia Civil comenzó las pesquisas para averiguar quiénes podían estar detrás del presunto fraude y los investigadores se personaron en el banco para solicitar más información y rastrearon las IP de conexión. Asimismo, la entidad bancaria señaló que había iniciado los trámites para devolver el dinero a su cliente. Sin embargo, al no haber detectado ninguna intrusión en la cuenta del usuario, el banco le bloqueó la cuenta, sin llegar a devolverle el dinero supuestamente estafado.

Además, los responsables de la institución financiera informaron a la Guardia Civil de que la tarjeta bancaria se había activado de forma correcta un mes antes de la denuncia.

En cuanto a los presuntos cargos desde el extranjero, también se verificó que se habían realizado con la tarjeta bancaria, pero desde dispositivos electrónicos localizados en la provincia de Alicante. Todas estas informaciones no cuadraban con la historia contada inicialmente por el denunciante, por lo que los agentes siguieron otra línea de investigación.

Como en más de una ocasión y de forma insistente el hombre se había personado en la oficina para decir que su abogado estaba realizando su propia investigación y que podía demostrar le habían hackeado sus cuentas de las páginas de apuestas deportivas, los investigadores decidieron llamarlo para ver si podía aportar más datos y tomarle de nuevo declaración.

Pero de repente dejó de contestar a las llamadas. Tampoco residía en el mismo domicilio. Los agentes lo encontraron viviendo en una localidad cercana, Onil, y le solicitaron que mostrara los dispositivos electrónicos desde los que solía realizar las apuestas deportivas, pero él dijo que los había formateado. También se le pidió que aportara los datos de acceso a las webs de apuestas, pero, casualmente, no se acordaba de ninguna clave.

La última petición, la de que su abogado se personara en dependencias oficiales para que relatara lo que había averiguado por sí mismo, también fue negativa: según él, ni tenía letrado ni recordaba haber dicho que éste tuviera información sobre la supuesta estafa.

Con todas estas contradicciones y manifestaciones incoherentes y confusas, se procedió a la detención de este español como supuesto autor de un delito de simulación de delito y otro de tentativa de estafa, con lo que se finalizó una investigación que ha durado cerca de ocho meses.