Un carnívoro cuchillo

Agárrate que hay ruina

  1. Luis Eduardo Aute
  2. Ridley Scott
  3. Giras musicales

…Pues nada, que la cosa está fatal. El Tony está en la UVI, parece que está a punto de palmar. Así como lo oyes, te juro por Pastora que es verdad. Anoche estuvo a un paso de que le diera el pasmo marcándose un breakdance en el Pachá. Estaba ya muy chungo… 
La taquicardia, el miedo, Ridley Scott… Y encima va el imbécil a echar el resto con una menor que está, además, no veas, como en sus años mozos la Bardot... Y pasa lo que pasa, 
que el alma pide marcha y el palo no lo aguanta el corazón…



Lástima, Luis, porque esta noche no estará el Tony con toda la peña en casa de Eduardo para escuchar su disco doble 
"20 canciones de amor y un poema desesperado, desesperado, desesperado". Faltaba ver al Tony con un equipo médico habitual, 
como aquel hombre tronco con tubos por delante y por detrás. 
Las vueltas que da el mundo, 
ay, si resucitara Carlos Marx y viera a los que cambian las masas par las nalgas según los malos rollos de la edad…

Iremos ahora a verle, me esperan Charo, Edmundo y el Gasset que han vuelto de Segovia de verle una benéfica al Chenel. 
Las veces que le dije: 
Cuidado Tony con esa mujer… Pero él ni puto caso, 
y va por ahí matando, tirándose a morir al volapié.


Pues ni lástima, Luis ni leches. No me gusta que la realidad supere a la ficción ni a la canción. No me gusta que los personajes se amotinen y traten de enterrar a su autor. Llevo décadas sin imaginarme mi vida ni la de los otros sin la música y la poesía de Luis Eduardo Aute. Puestos a infartarse y a su palmar, que palem el tal Tony, la tal Rita la Cantaora o su tal puta madre.

Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma. Y es verdad porque el mío me lleva cada noche al hueco que te nombra. Y le hablo y le suelto una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas… Ay Aute nuestro, Aute de cada día y de todos: que terriblemente absurdo es estar vivo sin el alma de tu cuerpo (quieta parada allí hasta nueva orden…), sin tu latido. Que el final de esta historia, enésima autobiografía de un fracaso, no te sirva de ejemplo: hay quien afirma que el amor es un milagro. Que no hay mal que no cure pero tampoco bien que dure cien años. Eso casi lo salva. Pues al alba y a ver.