El futuro del PSOE

Sánchez se aferra al liderazgo del PSOE pese al retroceso electoral

Luena anuncia que el PSOE votará "no" a Rajoy y rechaza hablar de un pacto con Podemos ante las advertencias de los barones.

Pedro Sánchez, en octubre con los máximos dirigentes del PSOE.

Pedro Sánchez, en octubre con los máximos dirigentes del PSOE.

"Lo último que me importa es mi futuro", dijo Pedro Sánchez durante la campaña en repetidas ocasiones. Sin embargo, pocas horas después del cierre de los colegios electorales, su futuro es lo primero y lo único que ha quedado claro. El secretario de Organización del PSOE, César Luena, anunció este en la mañana de este lunes, mientras la Ejecutiva analizaba los resultados, que el secretario general aspira a un segundo mandato al frente del partido en el Congreso que se celebrará "en primavera".

El PSOE no quiere, por el momento, hablar de pactos. Según Luena, los socialistas van a actuar con "prudencia" y "responsabilidad" permitiendo que Mariano Rajoy explore un acuerdo de investidura que se antoja prácticamente imposible de fraguar. El número dos de los socialistas asegura que la sociedad española quiere cambio y que por eso PSOE va a "votar 'no' al PP y a Rajoy".

En la primera votación, el PP necesitaría 176 votos a favor, pero Rajoy sólo ha logrado 123 diputados y Ciudadanos ha anunciado que se abstendrá. La suma de PSOE, Podemos e IU es de 161 previsibles "noes". En la segunda votación, el PP sólo necesitaría más votos a favor que en contra, pero se enfrentaría en principio al mismo problema. 

Una nueva convocatoria electoral planea sobre la política española. Los dirigentes territoriales advirtieron en la mañana de este lunes a Sánchez acerca de explorar un pacto con Podemos y la reacción del equipo de Sánchez ha sido inmediata. Si en la noche del domingo el candidato apostaba por el diálogo, en la mañana del lunes Luena se negó a hablar de pactos, asegurando que lo que toca primero es presenciar el naufragio del PP y después considerar posibles alternativas. 

El PSOE, que ha perdido alrededor de un millón y medio de votos y 20 escaños, ha logrado mantenerse como primer partido de la izquierda y segundo del país, a 33 escaños del PP. Los resultados están lejos de ser los deseados en el PSOE, pero la Ejecutiva los defiende como presentables frente a unas expectativas de debacle que situaban a los socialistas como tercer o incluso cuarto partido. Son "aceptables", según Luena. "Finalmente el PP nos ha ganado, pero nosotros le hemos ganado a casi todas las encuestas", dijo.

Una advertencia a Díaz

La decisión de Sánchez de presentarse al próximo congreso es un aviso a navegantes, especialmente a los que surcan el río Guadalquivir. Anoche, antes de que se conocieran los resultados, varios pesos pesados del PSOE comenzaban a maniobrar para reclamar a Sánchez su marcha por el retroceso electoral. Finalmente, nadie se atrevió a pedirlo, pero las dudas sobre Sánchez persisten.

Fuentes del PSOE han asegurado en las últimas semanas a EL ESPAÑOL que Susana Díaz, la presidenta de Andalucía, está dispuesta a dar el paso para tratar de resucitar a un partido que se desangra.

La sangría del PSOE

Por comunidades autónomas, los socialistas sólo han ganado en Andalucía y en Extremadura. Es tercero en Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra y Baleares. En Madrid, donde la lista la encabezaba el propio Sánchez, ha quedado cuarto, por detrás del PP, Podemos y Ciudadanos.

El PSOE está además en la UVI en las grandes ciudades. En las tres más pobladas del país ha quedado en cuarta posición, con un 17% de los votos en el municipio de Madrid, un 15% en Valencia y un 13% en Barcelona.