Elecciones generales

Díaz: “Los ataques al PSOE no son una casualidad”

Está convencida de que el ataque a tres bandas es porque son la alternativa real y van a dar la vuelta a los sondeos

La presidenta andaluza Susana Díaz este miércoles en Granada.

La presidenta andaluza Susana Díaz este miércoles en Granada.

  1. Susana Díaz
  2. PSOE
  3. Campaña electoral
  4. Andalucía
  5. Partidos políticos
  6. Pedro Sánchez
  7. Mariano Rajoy Brey
  8. Política

Susana Díaz se ha colocado el impermeable para que las encuestas no le calen. O al menos para que públicamente le resbalen, aunque coloquen al PSOE como terceros. Y si no, está el paraguas del alto nivel de indecisos que todos los sondeos señalan. Está convencida de que su partido “está yendo a más”, tanto como para “dar la vuelta” al marcador. La prueba de que eso es posible está, para ella, en los ataques que todos sus rivales infligen al PSOE.

No cree que eso sea una “casualidad”. Ya no la pinza, sino el tridente de ese tripartito de PP, Ciudadanos y Podemos contra el PSOE, para Díaz tiene una sola explicación: su partido es la única y real alternativa al gobierno de Mariano Rajoy. “Nos pasa como a los equipos grandes en el fútbol, a todos los equipos les gusta ganar a los grandes y no todo el mundo lo consigue”, asegura.

En su análisis, ya se aprecia el giro en la estrategia del PSOE. Al PP lo minusvalora por su actitud “conservadora” de que “nada cambie, ganar por la mínima y si es sin aparecer Rajoy, mejor”. La presión de Podemos, que salió fuerte tras el debate a cuatro de este lunes, hace dirigir los golpes en esa dirección.

Podemos, "obsesionado" con los escaños

Para Díaz, el partido morado está “obsesionado” con sustituir al PSOE, con el número de escaños, y no con que el país tenga una alternativa de izquierdas. Una alternativa que, a su juicio, Podemos tampoco representa al cuestionar la unidad de España y por la pinza que en Andalucía vienen ejerciendo con el PP, lo que le costó 80 días para ser investida y seis meses de la mano de los populares poniendo en riesgo hasta los presupuestos andaluces.

De Ciudadanos no ha dicho nada. En ocasiones anteriores sí les ha atacado, colocándoles a la derecha y diciendo que son como el agua y el aceite, pero siguiendo las directrices de Ferraz. Díaz siempre se ha cuidado mucho a la hora de arremeter contra la formación naranja. Le ha dado su voto para la investidura, se lo ha puesto fácil para sacar adelante los presupuestos andaluces y le está permitiendo gobernar en minoría sin grandes sustos, más allá de una comisión de investigación sobre los cursos de formación paralizada por la campaña electoral.

La "ola del cambio"

Su convencimiento de que los socialistas con Pedro Sánchez pueden volver a ser “ola del cambio”, como en 1982 con Felipe González o en 2004 con José Luis Rodríguez Zapatero, asegura verlo allá por donde pisa. La campaña de la presidenta andaluza está siendo muy intensa. De mitin y a pie de calle, fuera y dentro de Andalucía.

Tiene claro que en la comunidad que preside la victoria está ahí (todos los sondeos dan por hecho un triunfo de entre 20-25 escaños de los 61 que están en juego), pero también ha hecho campaña fuera. Zaragoza y Barcelona han sido sus paradas, y mantiene que también ha percibido las posibilidades de éxito.

El PSOE cuenta con una ventaja respecto a sus nuevos contrincantes: su alto grado de implantación con agrupaciones por todo el país. Y eso unido a la capacidad del partido de tensionarse y activarse, ayuda a trasladar el mensaje “con cercanía”. Con este factor es con el que cuenta Díaz para remontar en esta segunda mitad de la campaña.

La capacidad de movilización del partido es algo clave. El PSOE llena espacios. Está siendo una campaña de exhibición de músculo donde el acto más pequeño mueve como poco a mil personas, mientras otros están pinchando o no se la juegan.

En el caso del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, no logró el éxito previsto en el mitin de Sevilla el martes, donde reunió a un millar de personas, mientras PP y Podemos optan por el mediano formato, por debajo de los 1.500 asistentes para no correr riesgos.