US Open

Muguruza se queda sin plan B

Anastasija Sevastova elimina 7-5 y 6-4 a la número tres del mundo en la segunda ronda del Abierto de los Estados Unidos y deja al descubierto sus carencias para pelear partidos con curvas.

Garbiñe Muguruza cae frente a Anastasija Sevastova

Garbiñe Muguruza cae frente a Anastasija Sevastova Reuters

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Los gritos de Garbiñe Muguruza se perdieron en el enorme bullicio del estadio Arthur Ashe, repleto hasta la bandera. Bajo los focos de la pista central más grande del mundo, Anastasija Sevastova sorprendió 7-5 y 6-4 a la número tres del mundo y puso fin de forma prematura y abrupta a la participación de la española en el Abierto de los Estados Unidos, donde nunca ha conseguido ganar dos partidos seguidos. Si el resultado congeló sus esperanzas de luchar por el título (y quizás por el número uno), el partido destapó lo mismo de los últimos tiempos: Garbiñe no sabe salir adelante cuando los encuentros se le ponen cuesta arriba. Aunque lo ha trabajado a conciencia, Muguruza todavía es una jugadora sin otro plan que no sea reventar la pelota.

“Cada uno intenta darle la vuelta al partido como puede”, reflexionó la número tres del mundo minutos después de caer eliminada. “Lo he intentando todo el rato, pero no he encontrado la manera de hacer que ella jugase peor, que al final es de lo que se trata todo esto”, prosiguió Muguruza, que acabó con 38 errores no forzados. “Me considero una jugadora con un juego variado, con más recursos, pero hoy no han funcionado”, añadió. “Me han faltado más tiros o algo… pero ella ha estado muy bien” dijo, elogiando a su contraria. “Últimamente noto que la mayoría de chicas juegan muy bien cuando se enfrentan conmigo, no dudan tanto. Siempre soy ambiciosa y quiero jugar mejor, pero ha sido un poco la mezcla de ambas cosas”.

Sevastova, que se retiró en 2013 tras un rosario de lesiones (especialmente una en el codo) y regresó en 2015, motivada por las ganas de intentarlo de nuevo, hurgó con puntería en la herida de su rival. La letona, que de vuelta a la competición consiguió su primera victoria contra una top-50 en el torneo de Mallorca (ante la canadiense Bouchard), sacudió el partido cuando Garbiñe lo tenía bajo control y amarró la victoria con total merecimiento.

Muguruza pasó de sacar por la primera manga (5-4) a estar fuera de combate (5-7 y 0-4, encajando un parcial de 0-7). Ni así, cuando estaba al límite, Garbiñe abandonó la idea de jugar a piñón fijo, de no ir de línea en línea para rebajar la agresividad y aumentar el margen de error, de intentar hacer otra distinta. Incapaz de encontrar una solución en su cabeza, enturbiada al no saber controlar todas las emociones de ese momento, la española se inclinó. Ni el ataque de pánico final de la número 48 (de 5-1 a 5-4) le sirvió a Muguruza para volver al partido.

“Las derrotas siempre te afectan un poco y son tristes”, reconoció la número tres, que ahora tiene un montón de puntos que defender en la gira asiática. “Podía haber jugado mejor, pero ella también ha estado muy bien y ha sabido sacar siempre muchos recursos, es muy talentosa. No le ha temblado la mano en ningún momento, más allá de cuatro puntos sueltos. Hubiese querido llegar más lejos, pero no le voy a dar muchas vueltas”, dijo la española, intentando resguardarse del golpe bajo un viejo paraguas.

“Es la misma historia de siempre”, reflexionó Garbiñe. “Cuando una jugadora de peor ránking entra a la pista piensa que lo normal es perder. El razonamiento es ‘juego contra una rival mejor y debe ganarme’. No estar pensando en ganar el partido hace que jueguen mejor”, continuó. “Lógicamente, cuando juegan conmigo sienten eso, a mí me pasaba cuando era más joven”.

En el Abierto de los Estados Unidos, Muguruza a la calle casi antes de proclamar su candidatura a un título que por potencial podría ser suyo. Sin un plan B, sin embargo, es difícil aspirar a algo tan grande cuando alguna rival enseña los dientes. Y ahí está Sevastova para demostrarlo.