ARGENTINA

Tigre, cuando el fútbol se lleva bajo la piel

El club argentino del norte de Buenos Aires propone a sus socios abandonar el tradicional carnet e implantarse un chip subcutáneo que, entre otras cosas, serviría como entrada al Estadio José Dellagiovanna.

Ezequiel Rocino, secretaroio general de Tigre, en el momento de implantarse el chip.

Ezequiel Rocino, secretaroio general de Tigre, en el momento de implantarse el chip. @catigreoficial

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Ya todos saben que el fútbol es la pasión nacional en Argentina, un país que vibra al compás de gambetas y goles. Por si faltaran pruebas de ese amor incondicional al balompié que profesa buena parte de los argentinos, el club de la primera división Tigre propuso a sus socios meterse literalmente en el cuerpo a la institución.

La 'prueba de amor' es sencilla: un pinchazo de jeringa en el brazo implanta un chip debajo de la piel, del tamaño de un grano de arroz, que contiene todos los datos personales del hincha. El sistema, basado en el ‘biohacking’, se asemeja a las pulseras electrónicas de seguridad y reemplaza al viejo carné de socio que lleva foto, nombre y apellido.

“El hincha podrá acceder al estadio con solo acercar su cuerpo al lector de ingreso. Este leerá los datos del chip implantado y, si el socio tiene sus pagos al día, inmediatamente el molinete de seguridad se abrirá para darle el paso al sector correspondiente", explicó el club en su cuenta de twitter.

E intentó promocionar la idea asegurando que “el objetivo de esta apuesta es permitirle al hincha el ingreso al estadio sin ningún elemento extra y ofrecerle beneficios exclusivos, mientras que al club le brinda un control fidedigno de los ingresos para mayor seguridad en los accesos y menor morosidad en los pagos".

Fundado en 1902, Tigre es uno de los pioneros del fútbol argentino. Comparte con el Fútbol Club Barcelona los colores rojo bermellón y azul Francia en la camiseta –copiada de la bandera del cantón suizo de Ticino-. Su palmares en primera división suma los subcampeonatos en los torneos Apertura 2007 y 2008; Clausura 2012, y la Copa Sudamericana de 2012.

Apodado popularmente como El Matador, en sus filas jugó, entre otros, Mariano Pernía, ex defensor del Atlético de Madrid, Getafe, Recreativo Huelva, y –por tener doble nacionalidad- la selección española en el Mundial Alemania 2006. Y en la actualidad también juega el mediocampista Lucas Wilchez, ex del Real Zaragoza.

Dirigido por Pedro Troglio –ex River Plate y los italianos Lazio, Hellas Verona y Ascuola- ahora ocupa la décima posición en el grupo dos del torneo de la primera división. El lunes pasado jugó la duodécima fecha y venció de local a Sarmiento de Junín por 2-0, con goles de Lucas Janson y Jorge Rodríguez.

En el club Tigre, ubicado en la comuna de Victoria, unos 40 kilómetros al norte de centro de Buenos Aires, pesa la figura de su hincha más célebre y ex titular: Sergio Massa, un político peronista que resultó tercero en las elecciones de 2015 que consagraron a Mauricio Macri, ex presidente del Boca Juniors, como presidente de Argentina.

De momento los hinchas de Tigre no parecen haber reaccionado con fervor a la propuesta de las autoridades de meterse el amor matador en el cuerpo. “Somos el primer club ciborg”, ironizó un simpatizante en twitter. Y otro aficionado alertó sobre los riesgos que se corren de posibles robos de la información del dispositivo digital y su uso con fines de control social: “Volvió la Gestapo”, exageró

Ante la desconfianza y las bromas de los aficionados, Ezequiel Rocino, secretario general del club, quiso predicar con el ejemplo y ya se ha metido el chip debajo del tatuaje de un tigre que luce en el brazo. "Fui a un médico cirujano, me lo puso entre el músculo y la piel, debajo del hombro, y en 15 minutos ya estaba yendo a trabajar como si nada. No duele y podés seguir haciendo tu vida normal", explicó.

Al mostrar cómo funciona el dispositivo pasando por los molinetes de ingreso al estadio, se ufanó: "Tigre será el primer club en el mundo con esta tecnología de vanguardia. Estoy muy orgulloso". Eso sí, aclaró que injertarse el chip "nunca será obligatorio, siempre voluntario".