Real Madrid

Las razones del reventón de Cristiano Ronaldo

El portugués roba el protagonismo a la derrota de su equipo con unas declaraciones impropias, mezcla de honestidad, liderazgo y soberbia. A sus 31 años, vive entre dudas y presiente el fin de un ciclo. 

Cristiano Ronaldo, durante el derbi.

Cristiano Ronaldo, durante el derbi. Efe

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Cristiano Ronaldo estuvo fallón (si bien voluntarioso) en el césped del Bernabéu, pero hizo magia en su concurrida zona mixta: unas frases imprevisibles suyas desplazaron en los periódicos a las crónicas y los análisis sobre una derrota con una onda expansiva incalculable. Su matización posterior ("me refería al estado físico de los jugadores. No soy mejor que nadie. Si no hubiese tantas lesiones seríamos primeros") no difumina el impacto de sus palabras sobre una afición con poca paciencia, inmersa en una dura resaca: la de la fiesta del 'efecto Zidane'. 

Sólo la Champions - como mínimo llegar a la final - puede evitar un último tercio de temporada angustioso en el club blanco, a tenor de lo visto y escuchado en las gradas el sábado por la tarde (que suele congregar, además, un público más familiar y apacible). El reventón de Cristiano es explicable.

La desconfianza del público y las dudas sobre su futuro

Cristiano salió del Bernabéu con la sensación de que debía justificar su discreta actuación, una obligación que le persigue desde hace meses. Mantiene una relación bipolar con el público, al que esta temporada sólo alimenta con goles anotados en partidos mayormente 'fáciles' (con excepción de Roma). Y con la prensa, que oscila entre la idolatría y la suspicacia. Tanto la afición como el periodismo analizan obsesivamente la conveniencia de vender al futbolista a final de temporada: el símbolo de la renovación de una plantilla claramente por debajo de las expectativas.

Ronaldo siente el desapego de los hinchas como una traición. "El público del Madrid siempre ha sido así", afirmó este sábado sobre los pitos a James Rodríguez cuando fue sustituido. "Le pasa a James, pasó conmigo, con Zidane, con Ronaldo... Es normal", remató con una carga de ironía. "La afición está descontenta, nosotros también".

El delantero defiende su rendimiento con cifras. "Todos los años, según la prensa, parece que estoy en la mierda. Pero los números y las estadísticas no engañan", dijo tras el derbi. Las estadísticas (excelentes: segundo 'pichichi' en la Liga y goleador récord en la Champions) no ocultan, sin embargo, su pérdida de relevancia deportiva y el hecho de haber 'desaparecido' en la mayoría de los partidos 'grandes' de la campaña (con la excepción de Roma). Un porcentaje elevado de sus goles han sido anotados contra equipos 'menores', en partidos ya deshechos, contra defensas débiles. No ha marcado contra el Barça, Atleti, PSG, Valencia o Sevilla, por ejemplo, y el Madrid ha perdido la Liga cuando no ha terminado todavía febrero.

Las críticas a la preparación y la pretemporada

"Me gusta jugar con Benzema, con Bale, con Marcelo y cuando no están, es difícil", afirmó Cristiano, que después inconcebiblemente añadió: "No quiero decir que Jesé, que Lucas, que Kovacic no son buenos, son muy buenos, pero cuando no están los mejores es diferente" [...] "Si todo el equipo estuviera a mi nivel, igual seríamos primeros". Estas son las palabras que escandalizan a la afición, pero hubo mucho más en los seis minutos de declaraciones. El portugués insiste en que se refería al estado físico del vestuario (una obsesión justificada del club) y volvió a acordarse de la pretemporada y las giras por Asia y Oceanía, ya criticadas en otras ocasiones.

"No sé si por mala preparación al principio, pero estamos teniendo muchas lesiones y eso nos perjudica", aseguró el luso. "Los mejores [jugadores] están muchas veces lesionados". ¿Se hicieron mal la pretemporada y la preparación?, le preguntó un periodista. El 'crack' dudó, pero respondió: "Desde el principio puede ser que sí. No sé por qué. Es complicado".

Proteger a Zidane

La vertiente más defendible de la 'rajada' de Ronaldo es su voluntad (quizá aprendida de José Mourinho) de captar atención mediática y quitar presión a su entrenador, perdedor por primera vez de un partido y criticado por llevar en dos meses peores números que Rafa Benítez. Cristiano volvió a elogiar el trabajo de Zinedine Zidane, dijo ver "bien" al equipo pese a llevar dos partidos francamente decepcionantes y pidió que le dejen "tiempo para trabajar con tranquilidad". Aunque no es suficiente, existe mucha sintonía entre ambos.

La proximidad del ocaso

A sus 31 años, pretendido todavía por grandes clubes, Ronaldo sabe que debe decidir si termina o no su carrera deportiva en el Real Madrid, un club con el que mantiene una relación no siempre fluida y que desde hace unos meses contempla la posibilidad (hasta entonces vetada) de vender al máximo goleador de su historia. Su descenso de rendimiento es innegable: necesita el doble de oportunidades para marcar que el año pasado y tiene menor influencia sobre los partidos (en especial los cruciales).

Como todo madridista, CR7 ha de aferrarse al sueño europeo. (El público se olvidará de todo esto si ganamos la Champions", dijo). Acosado por las dudas y en un club sancionado a medio plazo por la FIFA que se verá obligado a renovar la plantilla este verano, su destino personal dependerá de lo que consiga el equipo en su torneo más querido. "Tenemos que meter todo", recalcó Cristiano. Sabe que si no mejoran física y mentalmente, el reventón a final de temporada será colectivo.