Salud

Reino Unido permite estudiar la edición genética en humanos

Las autoridades sanitarias dan luz verde al uso de la técnica CRISPr/Cas 9 para modificar embriones.

La investigadora del Francis Crick Institute Kathy Niakan.

La investigadora del Francis Crick Institute Kathy Niakan. Nature.

La edición genética en humanos está más cerca que nunca de convertirse en una realidad tras el anuncio este lunes de que la Autoridad sobre Fertilización Humana y Embriología (HFEA) de Reino Unido ha autorizado por primera vez en el mundo el uso de la prometedora -Science la nombró como el avance más destacado de 2015- técnica CRISPr/Cas 9 para modificar genes de embriones humanos. 

No es la primera vez que el procedimiento se va a llevar a cabo en humanos, pero sí que los experimentos se harán autorizados por una agencia regulatoria. En abril de 2015, la revista Proteins & Cell publicó un estudio en el que investigadores chinos describían los resultados de editar el genoma de embriones. 

"El experimento no era muy bueno y no nos ofreció demasiada información aprovechable. Se tiene que repetir adecuadamente, con embriones de buena calidad", explicó la semana pasada a este diario Robin Lovell-Badge, el descubridor del gen que determina el sexo masculino e investigador del Francis Crick Institute.

Kathy Niakan, científica del mismo centro, ha sido la receptora del permiso de las autoridades sanitarias británicas, a las que solicitó hace meses poder trabajar con embriones humanos para averiguar si los genes del desarrollo precoz tienen la misma función en ratones que en personas. 

Los embriones que se utilizarán los proveerán clínicas de reproducción asistida, tras el permiso de sus padres biológicos, que los donarán para investigación. A pesar de la aprobación del organismo regulador, aún hace falta otro permiso para que comiencen los experimentos, el de un comité de ética local que previsiblemente dirá si a los trabajos. 

Según explicó Niakan cuando anunció sus planes, el primer ensayo consistirá en bloquear la actividad del gen OCT4, lo que harán con los embriones muy poco desarrollados, ya que el experimento terminará cuando estén en estado de blastocisto y cuenten con entre 64 y 256 células, siete días más tarde de la fecundación in vitro. Los embriones serán destruidos después y está terminantemente prohibido que se implanten en una mujer. 

Lo que esperan los científicos es que este análisis ofrezca hallazgos sobre el desarrollo precoz humano, lo que podría utilizarse para mejorar el proceso de reproducción asistida. "La reproducción asistida es un proceso muy ineficiente y es posible que tras estos experimentos sepamos en lo que estamos fallando. No es que se vaya a utilizar la técnica para mejorarla, pero sí para avanzar en el conocimiento que permitiría hacerlo", declaró Lovell-Badge a EL ESPAÑOL.