Ciencia Obvia (2)

Tus amigos de Facebook no son tus amigos y otros estudios obvios

Una nueva entrega de trabajos académicos que pueden parecerle una tomadura de pelo a costa de nuestros impuestos. ¡Para esto tampoco hacía falta un estudio científico!

Ciudadanos enojados con un científico obvio.

Ciudadanos enojados con un científico obvio. Flickr

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Cada día, en Prodigios peinamos distintas fuentes de conocimiento científico en busca de algo nuevo, relevante, importante o interesante. A veces, sin embargo, encontramos estudios científicos que nos epatan. Esa persona de vuelta de todo que cualquiera de nosotros llevamos dentro se ajusta el cinturón, se pone un palillo en la boca y proclama: "¿y para esto hacía falta un estudio?"

A lo largo de este mes, y en cómodas entregas semanales, pondremos coto a algunos de estos descubrimientos tan poco aparentes para explicar qué hay detrás de ellos. Tras la primera tanda que publicamos la semana pasada, aquí van otros cuatro estudios que probablemente le dejen indiferente.

Tus amigos de Facebook no son amigos en realidad

Robin Ian MacDonald Dunbar es un biólogo evolucionista de la Universidad de Oxford especializado en primates. Si además les cuento que es el autor de un estudio publicado este año en Royal Society Open Science cuyas conclusiones son que sólo un 4% de la gente que agregamos a Facebook son amigos nuestros de verdad, el chascarrillo está asegurado.

Pero como suele ocurrir, la realidad científica es mucho más compleja y apasionante de lo que los periodistas transmitimos a veces. Hace ya muchos años que Dunbar se propuso calcular la cantidad máxima de individuos con los que un primate puede mantener el contacto y desarrollarse plenamente. Esta cifra, estimada en 147,8 personas, se conoce como número de Dunbar y está determinada, al parecer, por el tamaño de nuestro neocórtex cerebral.

Con este estudio de Facebook, lo que Dunbar pretendía era trasladar a las redes sociales su teoría de los 150, que encaja con el tamaño de las tribus neolíticas o el número de soldados de una unidad militar en la Roma antigua. Es decir, que incluso al formar nuestro círculo de amistades y no-amistades digitales solemos tener límites cognitivos.

Los abusones se meten con los niños impopulares

Otra tremendísima revelación que llega desde la universidad holandesa de Groningen. El sociólogo René Veenstra encuestó a 480 estudiantes de 26 escuelas primarias de todo el país para analizar qué tipo de perfiles prefieren los abusones. Resultado: niños impopulares y con pocas opciones de ser defendidos por sus compañeros.

Antes, Veenstra ya había incluido también a los homosexuales y a aquellos con pocas habilidades sociales como más proclives a ser acosados por sus compañeros de clase. En realidad, este sociólogo lleva más de 10 años estudiando el bullying desde todos los puntos de vista imaginables, tratando de encontrar qué aspectos convierten a un niño en acosador o en víctima.

Los resultados hasta el momento son muy interesantes, ya que Veenstra describe el bullying no sólo como una relación entre abusón y víctima, sino como un asunto estratégico con muchas implicaciones sociales, y donde el resto de la clase elige si ayuda al abusón, defiende a la víctima o permanece al margen.

Spiderman no existe

De esta noticia de principios de 2016 ya nos hicimos eco en Prodigios. Lo que estos investigadores de Cambridge quisieron poner a prueba es que, mirando el ejemplo del gecko, cuanto más grande fuera una persona más almohadillas pegajosas necesitaría para poder mantenerse pegado en una pared.

En resumen, que el gecko es el animal más grande que puede pegarse y caminar por una pared vertical, porque un hombre necesitaría que el 40% de su cuerpo estuviese formado por almohadillas adhesivas. ¿Pero para qué sirve todo esto?

Spiderman sería, sencillamente, demasiado grande para trepar.

Spiderman sería, sencillamente, demasiado grande para trepar.

Según el zoólogo David Labonte, "nuestro estudio enfatiza la importancia de la escala para la adhesión animal, y también es esencial para mejorar el rendimiento de los adhesivos en áreas mucho mayores". Es decir, que lo que aprendamos de los geckos nos servirá para desarrollar mejores pegamentos, que puedan ser poderosos pero, al mismo tiempo, controlables.

A los presos no les gusta estar en la cárcel

La policía hizo una encuesta de satisfacción entre más de 1.000 prisioneros ingleses que cumplían condena en Barnstaple, Torquay y Exeter. Fueron 41 preguntas sobre la limpieza de las instalaciones, la comida o qué tal les trataban. ¿Y saben qué? No estaban cómodos del todo.

Probablemente, muchos de nuestros lectores estarán sorprendidos y enojados por la actitud de los reos, así que no les ahorraremos detalle y trataremos de encontrar deleite en su cabreo. Estos presos, condenados por delitos tales como el robo, la extorsión o el asesinato, exigían en la encuesta comida más sabrosa, un mejor servicio de bebidas, más variedad en los periódicos que los responsables penitenciarios les ofrecían y algún que otro descanso para poder salir al patio a fumar.

Entre las quejas más comunes están que en las celdas la calefacción está demasiado alta o entra demasiada luz a través de la ventana. Hay que señalar que éste no es un estudio al uso, ya que toda esta información es, a priori, confidencial, pero parte de ella fue liberada cuando la Asociación de la Prensa británica interpuso una petición de acceso a la información pública.

De los 60 comentarios que se obtuvieron, puede que el más inquietante venga de una joven reclusa veinteañera, que al más puro estilo Tripadvisor, destacó que le tocó un sargento con una voz "muy sexy", y añadía: "volveré".