Un viento gélido nos sacude al caminar por las calles de esta ciudad portuaria del norte de Inglaterra cuando, desde un negocio cualquiera, oímos una canción que nos hace tararear sin remedio.
Se trata del Here comes the sun, y sus acordes se nos repiten en la cabeza como si el single llevara —que lo lleva— toda la vida en bucle en nuestras cabezas. ¿Qué le vamos a hacer si los Beatles compusieron la banda sonora de la mayoría de nuestras vidas?
Por eso, recorrer durante 36 horas las calles de Liverpool, pisar los escenarios —literales y figurados— en los que se escribieron los capítulos de la historia del grupo más revolucionario del mundo, es una experiencia de las de una vez en la vida.
Alrededores del Albert Dock en Liverpool.
Basta con poner los pies en su aeropuerto, bautizado con el nombre de John Lennon, para iniciarnos en la beatlemanía. A partir de aquí, será la música la que nos guíe: toca entender y sentir, vivir y disfrutar al 100% de esta urbe cosmopolita y repleta de atractivos.
Para iniciarse en la historia de los cuatro grandes de Liverpool es buena idea acudir a la zona del Waterfront. Allí, junto a las aguas del Mersey, se alzan las figuras en bronce de John, Paul, George y Ringo.
Cuatro esculturas que lucen, esbeltas, desde que en 2015 se colocaran en conmemoración de los 50 años del último concierto que ofrecieron en la urbe.
En los alrededores, otros reclamos turísticos y culturales sirven para completar el paseo: aquí está el Royal Liver Building, desde cuyo tejado admirar el skyline de Liverpool, pero también el Cunard Building —que alberga un museo interactivo muy especial sobre la música— y el Port of Liverpool Building. El conjunto de los tres es conocido popularmente como Las Tres Gracias.
Vistas desde el Royal Liver Building.
No muy lejos, aparece el Royal Albert Dock. Esta zona de antiguos almacenes portuarios permaneció abandonada durante décadas hasta que, en los 90, fue rehabilitado para alojar múltiples restaurantes, cafeterías, bares y pubs que hoy concentran gran parte de la vida social de la urbe.
También alberga otra de las paradas imprescindibles en esta ruta: The Beatles Story es el museo más completo que jamás haya existido del mítico grupo. Un recorrido por los momentos y éxitos más importantes de la vida de sus cuatro miembros, que incluye fieles recreaciones de algunos de los lugares clave en su historia.
Interior del The Beatles Story.
Tras picar algo en alguno de los negocios aledaños, no será mala idea dar un salto a su casco histórico. Allí donde se alzan edificios de ladrillo visto y las calles comerciales más ambientadas, es posible tomarle el pulso al lado más urbanita de la ciudad.
Date y Hood Street son algunas de ellas, así como la coqueta plaza junto a Dale Street, donde se encuentra el ayuntamiento. Se dice que en su zona subterránea existe un búnker donde se tomaron decisiones cruciales durante la Batalla del Atlántico de la II Guerra Mundial.
Entre tiendas de suvenires repletas de sorprendentes objetos de los Beatles, otro emblema monumental, St. George's Hall, cuyo diseño neoclásico atrapa casi tanto como su historia. Cuando en el siglo XIX, después de que la ciudad sacara a concurso y adjudicara los proyectos de una sala de fiestas y los juzgados, el ayuntamiento se dio cuenta de que no había presupuesto para ambas construcciones, decidió aunarlas en este mismo edificio. Las visitas guiadas son todo un must.
Después, se puede recorrer la mítica Hope Street, que atraviesa el elegante barrio georgiano colmado de estilosos edificios residenciales y que cuenta, en sus extremos, con los templos religiosos más importantes de la ciudad: a un lado, la Catedral Metropolitana de Cristo Rey; al otro, la Catedral anglicana, la más grande de Gran Bretaña.
La calle Hope de Liverpool.
En esta misma vía, varias paradas continúan narrando la historia de los Beatles: en la vecina Arrad Street está el hospital en el que nació John Lennon, y algo más adelante, el pub The Philarmonic Dining Rooms, en el que solían reunirse a menudo.
Para acabar la jornada a lo grande, un clásico entre los clásicos: bajamos las escaleras que llevan hasta el corazón de The Cavern, la mítica sala de conciertos de Matthew Street en la que unos jóvenes Beatles iniciaron su carrera y en el que la mejor música en directo conquista el ambiente día a día, noche tras noche.
El barrio alternativo
¿Cómo rechazar un plan tan atractivo como pasar dos horas subidos a un autobús amarillo, olvidémonos de submarinos: mucho mejor sobre ruedas, mientras escuchamos los mayores éxitos de los Fab4?
Grupo tributo a Beatles en The Cavern.
Pareja tomando algo en The Cavern.
Para hacerlo, y de paso, hacer parada en lugares tan icónicos como la casa natal de Paul McCartney, la calle Penny Lane o los jardines de Strawberry Fields, nada como contratar el Magical Mistery Tour, una singular ruta guiada con la que disfrutar de la historia de The Beatles in situ.
Como colofón al recorrido por Liverpool, nada como dar un salto hasta The Baltic Quartier, donde se desarrolla el lado más creativo de la ciudad. Antiguos almacenes vestidos de ladrillo visto atesoran hoy desde modernos apartamentos para emprendedores a restaurantes liderados por jóvenes chefs, bares de diseño o tiendas de segunda mano.
También se ha insuflado de nueva vida a Cains Brewery, una mítica fábrica de cervezas donde lo mismo se puede catar ricas propuestas en su mercado gastronómico, como disfrutar de la mejor música.
¿Lo mejor de todo? Los coloridos murales que visten las fachadas del barrio: un museo al aire libre en toda regla.
