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Dormir en pleno desierto y disfrutar de un buen desayuno al despertar es posible gracias a La Casa del Desierto, una experiencia única en Granada que permite a sus visitantes disfrutar de "un paisaje rojizo y lunar donde el silencio manda y el cielo se abre entero."

Viajar está más de moda que nunca y desde el desierto de Gorafe apuestan por ofrecer una vivencia totalmente diferente al resto: dando a sus huéspedes un alojamiento de cristal en el que puedan dormir bajo las estrellas sin pasar frío ni renunciar al confort. Lo único malo es que las reservas vuelan, por lo que hay que ser rápido.

El desierto de Granada con una habitación de lujo

Ubicada en una de las zonas más oscuras de España, La Casa del Desierto es la puerta de entrada a una película de ciencia ficción con un espectáculo natural insólito que permite desconectar del mundo a través de su inmensidad. Sin contaminación lumínica y sin un solo sonido que rompa la intimidad de los visitantes.

La casa donde los huéspedes pasan la noche es totalmente acristalada y autosuficiente, capaz de soportar las grandes variaciones térmicas que pueden llegar hasta 30 °C en un solo día. Todo, cómo no, gracias a sus cristales térmicos que no permiten el paso del frío ni del calor", según describen los propios responsables de la casa.

La Casa del Desierto es como viajar a Marte con el máximo lujo.

Aunque La Casa del Desierto la puede disfrutar una sola persona, es un destino ideal para una escapada romántica e íntima, porque literalmente no hay nadie que pueda interrumpir una noche inolvidable junto a su pareja: "Imagina compartir una cena bajo las estrellas, despertar con la luz del amanecer filtrándose por los cristales o contemplar la inmensidad del paisaje abrazados en la cama."

Además, la casa también incluye una piscina de agua salada totalmente equipada que funciona como un majestuoso oasis en mitad del desierto. Con 4,10 metros de diámetro y 1,20 de profundidad, la piscina circular del desierto de Gorafe cuenta con agua sin cloro ni productos agresivos para cuidar la piel.

Y para rematar el espectáculo, alrededor de la misma hay montado un chillout en pleno desierto con tumbonas para empaparse de la tranquilidad y magia del entorno. Lo único que hay que tener en cuenta es el precio: con un coste de 250 euros de lunes a viernes y 350 euros los fines de semana -sin tener en cuenta el IVA-. Pero, eso sí, los desayunos están incluidos.