Valencia

Donar en vida el patrimonio a los descendientes no es una práctica habitual en España, ni en la Comunitat Valenciana en particular. Pero está por ver cuanto influía en esta cuestión la existencia de un impuesto de Donaciones que grababa los traspasos valorados en más de 100.000 euros en la autonomía.

De hecho, desde que el Gobierno de Carlos Mazón aprobó su bonificación al 99% -solo se pagará el 1% de la cuota-, este tributo copa las consultas a los expertos, según explica a El Español Juan José Enríquez, decano del Colegio Oficial de Economistas Valencianos (COEV). Esto está ocurriendo antes incluso de que la decisión sea refrendada en Les Corts Valencianes.

"Está habiendo muchísimas consultas, porque supone una novedad significativa. Hay clientes que se lo han planteado al constatar la decisión de la Generalitat Valenciana, y otros que se encontraban a la espera desde hacía meses, al contemplar la posibilidad de que se suprimiera si cambiaba el gobierno autonómico", expone.

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En efecto, a diferencia de lo que ocurre con el impuesto de Sucesiones, en el que el contribuyente no elige el momento del traspaso de los activos -se produce tras la muerte del propietario-, con las donaciones se ha generado una importante expectación.

Un gestor fiscal consultado por este medio añade una maldad. "A mí la mayoría de las consultas me llegan por parte de hijos, que buscan argumentos para convencer a los padres para que les donen en vida", expone.

Por su parte, el despacho Varona Legal & Numbers coincide en "el gran número de preguntas" que están recibiendo al respecto. "Esta misma semana celebramos un webbinar para exponerles el escenario a empresarios de la Agrupación Española de Empresas Exportadoras (Arvet)", explica su socio director, Federico Varona.

Enríquez y Varona coinciden en una circunstancia que "sorprende para mal a los interesados". "Creen que al eliminarse el impuesto ya no se paga nada por las donaciones, y lo cierto es que se sigue pagando por la plusvalía del bien que se dona, cuando es un inmueble, en concepto de IRPF", subraya el primero. "Esto los desanima y los disuade", lamenta el segundo.

Al margen de esto, sí se produce un ahorro notable. Hasta ahora, quienes no estaban exentos de pagar el impuesto de Donaciones (los que donaban más de 100.000 euros, en metálico o mediante activos) se enfrentaban a una cuota progresiva de entre el 7,65% al 34%. Y esa cuota es la que ahora se bonifica al 99%, independientemente del valor de la donación.

"Favorecer las transmisiones"

Preguntada al respecto, Sonia Díaz, directora de la Agencia Tributaria Valenciana, explica que la bonificación del impuesto de donaciones "puede favorecer las transmisiones inter vivos, concretamente entre las personas beneficiadas por las bonificaciones".

"A diferencia de otros tributos, como el impuesto de Sucesiones en los que el hecho imponible se produce por una situación como es el fallecimiento de una persona, ajeno a su voluntad, y, por lo tanto, el número de contribuyentes variará en función del número de fallecimientos, las donaciones se fundamentan en la libre voluntad de las personas", expone.

En primer lugar, destaca que "determinadas situaciones no estaban bonificadas, como por ejemplo la trasmisión de un abuelo/a a su nieto/a" (anteriormente solo existía una reducción en caso de que el progenitor hubiera fallecido). "Es esperable que este tipo de transmisiones aumenten", subraya.

"Esto se debe a que va a existir un nuevo marco más favorable para este tipo de operaciones. Este ejemplo práctico es extensible al resto de modificaciones que se van a producir en el impuesto de donaciones", agrega.

Agencia Tributaria Valenciana ve "esperable y previsible" que se produzca "un aumento en las donaciones en aquellos supuestos que se vean beneficiados por la nueva norma". "Pero el resultado final dependerá, como el propio hecho imponible del impuesto de donaciones, de la voluntad de los ciudadanos", concluye Díaz.