Las claves
nuevo
Generado con IA
Uno de los grandes derechos que tienen los trabajadores es, gracias a sus años de aportes a la Seguridad Social, poder jubilarse una vez alcanza cierta edad. Sin embargo, llegar a los 65 años ya no garantiza poder jubilarse en España.
La Seguridad Social recuerda que, además de la edad, es indispensable cumplir con los años mínimos de cotización, y este 2026 el panorama se vuelve aún más complejo con la entrada en vigor de un nuevo sistema de cálculo "dual" para la pensión.
El sistema español sigue siendo de reparto y contributivo: las cotizaciones de los trabajadores actuales financian las pensiones de quienes ya se han jubilado. Pero la edad ordinaria de jubilación se sitúa prácticamente en los 67 años si no se cumplen ciertos requisitos.
La nueva jubilación
Para 2026, la edad legal se establece en 65 años si se han cotizado 38 años y 3 meses, y en 66 años y 10 meses para quienes tengan menos de ese período, siempre con un mínimo de 15 años cotizados (dos de ellos en los últimos 15 años) para tener derecho a una pensión contributiva.
El nuevo cálculo dual de la pensión supone un cambio significativo. Se comparan dos métodos y se aplica el que resulte más favorable para el trabajador.
Por un lado, el método clásico, basado en los 25 años anteriores a la jubilación. Y por otro, el nuevo método, que toma las 302 bases de cotización más altas de los últimos 304 meses (25,33 años aprox.) y las divide entre 352,33.
Este sistema gradual, que se aplicará hasta 2040, busca garantizar que la pensión sea justa y sostenible, y refleja la exigencia de carreras de cotización más largas para mantener el mismo nivel de ingreso.
La jubilación anticipada también sigue siendo posible, pero con restricciones y penalizaciones.
La voluntaria requiere al menos 35 años cotizados y permite adelantar la edad hasta dos años antes de la ordinaria, mientras que la involuntaria, ligada a despidos o EREs, exige 33 años cotizados y permite un adelanto de hasta cuatro años.
Ambas modalidades aplican coeficientes reductores que disminuyen la pensión: cuanto menos años cotizados y más temprano se jubile el trabajador, mayor será la reducción.
Otras alternativas, como la jubilación parcial con contrato de relevo, la flexible y demorada, permiten ajustar la edad de retiro y combinar trabajo y pensión, pero siempre bajo criterios de cotización estrictos.
Además, ciertos periodos especiales, como el servicio militar, días por maternidad o cotizaciones en otros países con convenio, pueden sumarse para alcanzar los requisitos mínimos.
Por tanto, la jubilación en España ya no depende solo de alcanzar los 65 años. Es necesario un historial de cotización suficiente y planificar cuidadosamente el momento de retiro.
La combinación de la edad legal creciente, los años exigidos y el nuevo cálculo dual hace que los trabajadores tengan que ser mucho más estratégicos para maximizar su pensión y evitar reducciones significativas.
Por ello, la clave, según expertos y la Seguridad Social, es anticiparse y conocer las opciones disponibles: anticipada, parcial, flexible o demorada, siempre con la vista puesta en la carrera de cotización.
Al fin y al cabo, llegar a los 65 años ya no garantiza el derecho a la pensión máxima; ahora, más que nunca, el tiempo cotizado es decisivo.
